3000 metros con obstáculos

En Argentina es muy difícil ver esta prueba fuera del ámbito federativo. Bueno, la verdad es que en Argentina ya es difícil ver atletismo a cualquier nivel. Una lástima, considerando todos los beneficios que depara su práctica.

La carrera de 3000 metros con obstáculos es una carrera de siete vueltas y media, donde el atleta debe sortear una serie de “vallas grandes” más un foso de agua. Estos obstáculos no se pueden esquivar, pero pueden ser pasados de cualquier forma, siempre y cuando se pase por arriba.

En cada vuelta, el corredor pasa por cuatro obstáculos y el foso. Hay que recordar que éstos obstáculos no se pueden mover, ya que en algunos casos llegan a pesar hasta 100 kilos. Tropezar y caer con uno de ellos puede llegar a producir graves lesiones.

El foso con agua merece un párrafo aparte. Puede estar ubicado del lado interno o externo de la pista, ya que el reglamento permite ambas posibilidades. Suele ser lo primero que llama la atención de quienes pisan por primera vez una pista de atletismo, los mismos que al principio no creen que se llena con agua.

Cada corredor pasa por el foso 7 veces en cada carrera, y sortea un total de 28 obstáculos a través de la misma. Si a todo esto le sumamos los 3000 metros, es evidente que estamos frente a una de las pruebas más desgastantes del atletismo. Desde la persectiva del entrenamiento de la resistencia se ubica en el límite entre media y larga duración I, haciendo que su planificación sea compleja, rigurosa y sumamente fina.

Al tratarse de una prueba con un importante gasto energético, el corredor debe evitar el desperdicio de sus reservas. Por eso, la técnica del pasaje de los obstáculos y del foso debe ser cuidadosamente trabajada. Además, una técnica deficiente no sólo le hace malgastar su energía, también lo expone peligrosamente a los accidentes, considerando el peso de los obstáculos y la profundidad del foso.

Sea como sea, se trata de una prueba sumamente atractiva, al límite, y que muchas veces termina definiénndose en los últimos metros. Ojalá los entrenadores y los atletas, así como los organizadores, comiencen a prestar un poco más atención.