Las pruebas de resistencia y sus testeos

Intentaremos, a lo largo de una serie de entregas, hacer una lista de los testeos más empleados en cada deportes. Una rápida y práctica clasificación de los deportes nos muestra el siguiente cuado:

  1. Deportes acíclicos
  2. Deportes cíclicos

Dentro de los cíclicos, encontramos:

  1. De velocidad
  2. De resistencia

En esta oportunidad vamos a dedicarnos a este último grupo (las pruebas cíclicas de resistencia) que existen en el atletismo. Y a partir de ahí, cuales son las principales evaluaciones. Veamos:

Pruebas de corta duración (de 35″ a 2′):

  • Disciplinas: 400 metros y 800 metros
  • Evaluaciones: Wingate test, Test de Quebec de 90″, Pruebas de lactato

Pruebas de media duración: (de 2′ a 10′):

  • Disciplinas: 1500 metros y 3000 metros
  • Evaluaciones: Test de Cooper, Test de 1000 metros, Test de la milla, Test de Balke, Test de Astrand, Pruebas de lactato

Pruebas de larga duración I (de 10′ a 35′):

  • Disciplinas: 5.000 metros y 10.000
  • Evaluaciones: Test de Conconi

Pruebas de larga duración II (de 35′ a 90′):

  • Disciplinas: 20k marcha y media maratón
  • Evaluaciones: Test de Conconi

Pruebas de larga duración III (de 90′ a 6 horas):

  • Disciplinas: 50k marcha y maratón
  • Evaluaciones: Test de Conconi

Pruebas de larga duración IV (más de 6 horas):

  • Disciplinas: 100 k
  • Evaluaciones: Test de Conconi

Es notoria la presencia del Test de Conconi en tantas pruebas. No es casualidad. A partir de los 35′ (y en realidad, mucho antes) ya estamos en campo aeróbico, y el corredor explota su capacidad al máximo. El consumo de oxígeno es importante, pero más importante aún es su valor de umbral. Por ese motivo es que en corredores de larga distancia también pueden realizarse pruebas de VO2 máx, aunque quizá no sean tan útiles como otros testeos.

También hay que aclarar que existen muchas otras evaluaciones que pueden realizarse en el campo de la resistencia, y que en éste caso sólo se han tomando a las más conocidas.

El test de Cooper

El Dr. Kenneth Cooper jamás imaginó por aquellos turbulentos días de 1968, que su prueba para determinar el consumo máximo de oxígeno estaba destina a convertirse en una de las evaluaciones deportivas más conocidas de todo el mundo. Aquí en Argentina, prácticamente todos los profesores de educación física lo conocen.

Quienes se oponen a realizarlo esgrimen razones tales como la falta de tablas de control para nuestra población, con la consecuente “mala” interpretación de tablas que se utilizan, y que provienen de otros países.

Lo cierto es que el test de Cooper tiene muchas ventajas que superan por lejos a sus puntos débiles. El test de Cooper puede realizarse sobre una gran cantidad de personas por lo fácil y sencillo de su protocolo. Basta con mantenerse en movimiento durante doce minutos (no esta permitido parar, pero esta permitido caminar) y luego anotar la distancia recorrida en ese tiempo.

De todas las fórmulas para estimar el consumo máximo de oxígeno, la más simple es la de restar 504 a la distancia cubierta en metros, y dividir ese resultado por 45, obteniendo así el valor de consumo expresado en mililitro pro minuto por kilo de peso, es decir, el V02 max relativo. Ejemplo: (3000 metros – 504) = 2496 / 45 = 55,46 mm/m/kg)

Para conocer la velocidad media del test, sólo hay que multiplicar la distancia cubierta en kilómetros por 5. Ejemplo: 3 kilómetros x 5 = 15 km/h

En lo personal, creo que se trata de una prueba que permite un buen control sobre la evolución del entrenamiento, y que si bien es cierto que en algunas investigaciones el coeficiente de correlación se ha sido muy alto, también hay resultados que indican lo contrario. Como sea, la flexibilidad que ha mostrado el test adaptándose a deportes tales como el basquet y el handball muestran con sobras su amplia utilidad.