Reclutamiento y sincronización de fibras musculares

Hoy vamos con un tema que une a la fisiología y al entrenamiento de la fuerza de una manera muy especial. Casi podría afirmarse que se trata de los dos principios más importantes a la hora de considerar el trabajo para el desarrollo de la fuerza, en cualquiera de sus manifestacioines. Reclutamiento y sincronización son dos términos similares en apariencia. En verdad se trata de las dos caras de la misma moneda.

Vamos con un ejemplo, tomando en parte de un post similar escrito hace ya dos años, antes de continuar. Supongamos que usted maneja un auto pequeño. En cierto punto el auto se detiene y usted necesita empujarlo. Como no puede hacerlo solo, solicita ayuda de tres sujetos parados en una esquina. Pero los tres hombres no son iguales: cada uno es más grande que el anterior, y los tres acceden a ayudarlo a cambio de dinero. Pero el dinero que le piden es proporcional a su tamaño. Como el auto es pequeño, usted opta por recibir ayuda del más chico de los tres.  Los dos se colocan detrás del auto y en cuanto usted lo indica, ambos ampujan y consiguen mover el auto.

Ahora vamos a la explicación teórica. A grandes rasgos, los tres sujetos representan a los distintos tipos de fibra muscular. Cada tipo de fibra tiene mayor o menor capacidad de fuerza, pero dicha capacidad tiene relación directa con el gasto energético. Como el organismo cuida la energía, usted solo usa las fibras que necesita según sus requerimientos.. Por eso, el auto representa la resistencia a vecer. Esto es, nada más y nada menos, que el reclutamiento de fibras. El reclutamiento de fibras depende, en gran parte, del tamaño de la resistencia a vencer. Cuando la resistencia es ligera, basta reclutar algunas fibras. Cuando la resistencia es amyor, deberán reclutarse fibras más poderosas. Finalmente, cuando la resistencia sea extrema, deberán reclutarse todas las fibras. Si en lugar de manejar un pequeño auto usted conducía un camión, posiblemente hubiera contratado los servicios de los tres hombres.

Analicemos ahora la segunda parte de nuestra metáfora. Usted y hombre más pequeño se situaron detrás del auto y luego de la indicación correspondiente, empujaron al mismo tiempo.  De no haberlo hecho así, probablemente ho hubieran conseguido hacerlo. Y todo gracias al conocido concepto de la inercia. Si uno de ustedes empujara a destiempo, las fuerzas se sumarían. Pero dicha sumatoria no alcanzaría para romper el estado de reposo del auto, ya que la velocidad inicial sería insuficiente. En otras palabras, la fuerza inicial de ambos es mayor si se dan al mismo tiempo que si se dan por separado. Este es el concepto de sincronización. Parte del entrenamiento de la fuerza tiene que ver con desarrollar la capacidad por parte del organismo de contraer más fibras al mismo tiempo. Cuantas nás fibras se contraigan al mismo tiempo, mayor será la velocidad inicial y mayor será el índice de fuerza.

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El reclutamiento de fibras

Imagínese por un momento que usted es una bella joven que vive sola, acostumbrada a la “desinteresada” colaboración de sus solteros vecinos, siempre atentos a sus recados. Para traer las bolsas del mercado, que por cierto no esta nada cerca, la ayudan los chicos de al lado. Y en las frías mañanas, cuando el motor del auto no arranca, son los varones de la otra vereda los encargados de prestar sus servicios.

Este burdo ejemplo sirve para ilustrar una cuestión fisiológica de sumo interés para el entrenamiento deportivo: el reclutamiento de fibras. Este reclutamiento esta determinado por la carga de trabajo. En otras palabras, mis fibras rápidas o lentas se activan según las necesidades del caso.

Cuando la carga es baja (las bolsas del mercado) se activan las fibras lentas (los chicos de al lado), cuando la carga es alto (el automóvil) se activan las fibras rápidas (los varones de la otra vereda).

Por supuesto, la cuestión es algo más compleja cuando aparecen factores tales como la velocidad, ya que si la carga es baja pero se mueve con rapidez, trabajan las fibras rápidas. Y si la carga, aunque leve, se sostiene en el tiempo, termina por activar a todas las fibras.

En el tema del reclutamiento de fibras, hay que resaltar la importancia de la sincronización de las mismas, un fenómeno también conocido como coordinación intramuscular. Si todos empujaran el auto al mismo tiempo, ejercerían más fuerza que haciéndolo a destiempo. Siguiente este razonamiento, si más fibras musculares se contraen al mismo tiempo, más fuerza producen.