Evaluaciones para un plantel de handball

¿Hay que evaluar en handball? ¿Vale la pena? Después de todo, entrenamos dos o tres veces por semana, ¿para qué vamos a gastar tiempo en evaluar? Grave error. Justamente porque hay poco tiempo es que tenemos que evaluar. La evaluación sirve para establecer criterios de entrenamiento. Nuestra falta de tiempo hace imperiosa la necesidad de priorizar contenidos, y para ello hacen falta las mediciones.

El primer test del año se realiza durante los primeros días del Período preparatorio. Si el entrenador considera que los atletas están en muy mal estado físico puede aguardar un poco más, siempre y cuando disponga de tiempo. A partir de ese primer test… todo depende.

Considerando que las capacidades a trabajar  son la fuerza, la resistencia y la velocidad, veremos en esta ocasión de qué forma podemos evaluarlas, para luego diseñar un entrenamiento acorde a los resultados.

Sin embargo, antes de comenzar, me gustaría hacer una pequeña aclaración, y es que la calidad de un test esta determina por:

•    Validez: es el grado de seguridad con que un test mide lo que dice medir
•    Fiabilidad: es una expresión de la regularidad de los resultados
•    Objetividad: es la independencia de los resultados obtenidos del evaluador

Estas variables terminan por conformar lo que conoce como coeficiente de correlación. A mayor coeficiente, mayor calidad. Pero ojo: eso no quiere decir que existan testeos malos o buenos… malos o buenos son los entrenadores cuando equivocan los criterios de aplicación.

Evaluaciones para la fuerza muscular

•    Test de 1 RM (Repetición máxima)
o    Objetivo: Medir la fuerza máxima
o    Ventajas: Tiene una relación muy alta con lo que pretende medir
o    Desventajas: No se aconseja en principiantes, no siempre disponemos de un gimnasio, se realiza en 3 o 4 ejercicios generales

•    Test en plataforma de salto (Abalakov, SJ, CMJ, DJ)
o    Objetivo: Estimar la potencia de salto y la capacidad elástica
o    Ventajas: Es una medición rápida y precisa
o    Desventajas: Hace falta contar con el instrumental necesario

•    Test de saltar y alcanzar
o    Objetivo: Estimar la potencia de salto
o    Ventajas: Es rápido, económico y fácil de realizar
o    Desventajas: No tiene la precisión de la alfombra

•    Test de lanzamiento con medicine ball (de parado o arrodillado)
o    Objetivo: Estimar la potencia de brazos
o    Ventajas: Es rápido, económico y fácil de realizar
o    Desventajas: No tiene la precisión de la alfombra

Evaluaciones para la resistencia

•    Yo-yo test (de resistencia intermitente)
o    Objetivo: Estimar la potencia aeróbica
o    Ventajas: Es fácil, rápido, estimulante, incremental y específico
o    Desventajas: Hace falta el equipo necesario

•    Test de Cooper
o    Objetivo: Estimar la potencia aeróbica
o    Ventajas: Es fácil, rápido, simple
o    Desventajas: No es incremental, tiene poca correlación

•    Test de 1.000 metros
o    Objetivo: Estimar la potencia aeróbica
o    Ventajas: Es fácil, rápido, simple
o    Desventajas: No es incremental, tiene poca correlación

Evaluaciones para la velocidad

•    Shuttle Run
o    Objetivo: Medir la velocidad y la coordinación
o    Ventajas: Es fácil, rápido, específico
o    Desventajas: No tiene

•    R.A.S.T.
o    Objetivo: Estimar la potencia máxima y mínima y el índice de fatiga
o    Ventajas: Es fácil y rápido de realizar
o    Desventajas: No es específico

Evaluaciones para el arquero

No hay datos en la bibliografía sobre evaluaciones específicas. En el libro de Litwin y Fernández aparecen algunas, pero en lo personal no me convencen demasiado. Hay muchos aspectos que quedan librados a la técnica, y terminan por modificar los resultados del test. De todas maneras, más abajo dejo los datos del libro para los interesados. En estos momentos me encuentro trabajando en un test específico para arqueros, con el objetivo de estimar la coordinación.

Para saber más:
•    LITWIN, J., FERNANDEZ, G. “Evaluación en educación física y deportes” Editorial Stadium, 1995
•    LOPEZ, E. “Pruebas de aptitud física” Paidotribo, 2006

Las pruebas de resistencia y sus testeos

Intentaremos, a lo largo de una serie de entregas, hacer una lista de los testeos más empleados en cada deportes. Una rápida y práctica clasificación de los deportes nos muestra el siguiente cuado:

  1. Deportes acíclicos
  2. Deportes cíclicos

Dentro de los cíclicos, encontramos:

  1. De velocidad
  2. De resistencia

En esta oportunidad vamos a dedicarnos a este último grupo (las pruebas cíclicas de resistencia) que existen en el atletismo. Y a partir de ahí, cuales son las principales evaluaciones. Veamos:

Pruebas de corta duración (de 35″ a 2′):

  • Disciplinas: 400 metros y 800 metros
  • Evaluaciones: Wingate test, Test de Quebec de 90″, Pruebas de lactato

Pruebas de media duración: (de 2′ a 10′):

  • Disciplinas: 1500 metros y 3000 metros
  • Evaluaciones: Test de Cooper, Test de 1000 metros, Test de la milla, Test de Balke, Test de Astrand, Pruebas de lactato

Pruebas de larga duración I (de 10′ a 35′):

  • Disciplinas: 5.000 metros y 10.000
  • Evaluaciones: Test de Conconi

Pruebas de larga duración II (de 35′ a 90′):

  • Disciplinas: 20k marcha y media maratón
  • Evaluaciones: Test de Conconi

Pruebas de larga duración III (de 90′ a 6 horas):

  • Disciplinas: 50k marcha y maratón
  • Evaluaciones: Test de Conconi

Pruebas de larga duración IV (más de 6 horas):

  • Disciplinas: 100 k
  • Evaluaciones: Test de Conconi

Es notoria la presencia del Test de Conconi en tantas pruebas. No es casualidad. A partir de los 35′ (y en realidad, mucho antes) ya estamos en campo aeróbico, y el corredor explota su capacidad al máximo. El consumo de oxígeno es importante, pero más importante aún es su valor de umbral. Por ese motivo es que en corredores de larga distancia también pueden realizarse pruebas de VO2 máx, aunque quizá no sean tan útiles como otros testeos.

También hay que aclarar que existen muchas otras evaluaciones que pueden realizarse en el campo de la resistencia, y que en éste caso sólo se han tomando a las más conocidas.

Cuándo y cada cuánto evaluar

Es muy común recibir este tipo de consultas, y la verdad es que la respuesta depende de una compleja serie de variantes. En primer lugar, hay que tener en claro qué es lo que queremos evaluar para después buscar la herramienta (test) apropiada. A veces los entrenadores están más pendientes del propio test que de sus objetivos, o miden cosas que después no sirve para sus propósitos. ¿Tengo las tablas de control? ¿Son de fiar? ¿Puedo comparar mi test o se trata de un test que nadie realiza? En pocas palabras, tengo que saber qué medir, cómo medirlo y qué hacer con esos datos. Una vez que todo eso esta resuelto, entonces pasamos a la cuestión de cuándo y cada cuándo evaluar.

Si el test es presentado por primera vez a un deportista o equipo, puedo realizar una suerte de pre test sin llegar a valores muy elevados, a fin de entender su funcionamiento. Un ejemplo típico es el “yo-yo test”. Muchos jugadores no entienden las consignas verbales sino hasta que empiezan el test. Al tratarse de una prueba, el entrenador puede parar las veces que sea necesario para explicar. O si el grupo si divide entre novatos y veteranos, puede tomarse el test primero a los veteranos, mientras los más jóvenes observan.

El primer test del año se realiza durante los primeros días del Período preparatorio. Si el entrenador considera que los atletas estan en muy mal estado físicio puede aguardar un poco más, siempre y cuando disponga de tiempo. A partir de ese primer test… todo depende.

Si yo entreno resistencia con dos estímulos semanales, voy a tener que esperar más tiempo para volver a evaluar que si entreno cuatro estímulos. Esto se debe a que necesito dejar pasar más tiempo para que se produzcan cambios significativos.

Si durante el Período preparatorio mi objetivo fue mejorar el consumo de oxígeno hasta un determinado nivel – y lo conseguí -, pero durante el Período competitivo no lo voy a trabajar, no tiene sentido volver a evaluar, salvo que el objetivo del test sea saber que porcentaje del VO2 máx. se perdió.

Si deportivamente el equipo consiguió un nivel más allá de lo esperado y no puedo evaluar, entonces no evalúo. A veces, la observación directa es el único medio que tiene un entrenador para conocer el estado de sus jugadores.

Si luego de varias evaluaciones no se aprecian las mejoras esperadas o, lo que es peor, el nivel desciende, cabe hacer cambios en el entrenamiento y realizar evaluaciones más seguidas, a fin de detectar la falla lo antes posible.

Algo más: no todos los test puede realizarse en cualquier momento. Yo no puedo someter a un jugador a realizar un Conconi cada 2 semanas, pero puedo hacer pruebas de lactacto con mayos frecuencia. Claro que tampoco es muy aconsejable, pero creo que se entiende cuál es la diferencia que trato de establecer.

La evaluación, aunque parezca tonto decirlo, no siempre tiene que ver con la proyección del entrenamiento. Puede ser que yo evalúe simplemente para saber como estoy. Y puede ser que aunque el test indique algo, por distintas cuestiones no pueda hacerle caso. Ejemplo: sé que tengo que reforzar el trabajo de resistencia, pero el técnico necesita hacer trabajos tácticos… adiós al trabajo de resistencia.

Finalmente, el concepto es que no existe un tiempo determinado para realizar una evaluación deportiva. En la planificación, el entrenador marca las posibles fechas de test y a medida que el calendario avanza realiza las modificaciones necesarias. Con la experiencia, cada uno va entendiendo la mecánica de los testos, comienza a elegirlos mejor, a presentarlos a mejor y, en definitiva, a aprovecharlos mejor.