Las relaciones sexuales previas a la competición

Para quienes gustamos de hurgar en las páginas de la historia, la anécdota del famoso Bob Beamon es más que elocuente. Si nunca escucharon hablar de él, sólo diré que se trata del mejor saltador en largo de su época. En los Juegos Olímpicos de 1968 celebrados en la Ciudad de México, Beamon literalmente pulverizó el récord de su prueba dejando atrás los 8,12 metros de su compatriota Ralph Boston para establecer una marca de 8,90 que prevalecería por 23 años.

La proeza, realizada a más de dos mil metros de altura, no sólo estaba destinada a convertirse en una leyenda por su propia magnitud, sino también por una confesión realizada a posteriori por el propio atleta: la noche anterior a la competencia había mantenido relaciones sexuales.

Esta historia, que figura en el libro “El salto perfecto” de Dick Schaap, debe servir de respuesta para todos aquellos que días tras días me preguntan acerca de los supuestos “peligros” que acarrean las relaciones sexuales previas a la competencia deportiva.

Entrando ahora sí en el campo de la fisiología, se sabe que el orgasmo produce la liberación de serotonina, una hormona también conocida como “hormona del placer”, por sus efectos tan bien conocidos por todos. Esta hormona, una vez liberada, debe ser absorbida por la hipófisis, una importantísima glándula ubicada en el cerebro. Todo este proceso, a su vez, permite la formación de otras hormonas tales como la somatotropina u “hormona del crecimiento”, que estimula la síntesis proteica. O sea que, desde la perspectiva fisiológica, las relaciones sexuales no sólo no producen efectos negativos, sino todo lo contrario.

Algunos autores no dudan en señalar los efectos relajantes que se producen tras el orgasmo y que pueden resultar adversos a la hora de competir, pero Beamon no parece estar de acuerdo con ellos. Como sea, tanto desde el aspecto de la relajación como así también desde la perspectiva psicológica, el análisis se desplaza hacia el campo de lo individual.

Así y todo, el límite esta determinado por el punto de equilibrio. Si bien queda en claro que fisiológicamente no existen dudas acerca de los efectos de las relaciones sexuales previas a la competición, tampoco hay dudas de que una noche entera de sexo desenfrenado agota el organismo de cualquier especie. No deben quedar dudas de que hablamos de relaciones sexuales “normales”.

Por lo pronto será cada atleta, desde su intimidad, quien deba encargarse de enfrentar el dilema. Para finalizar quiero dejarles un modesto regalo: el registro en video del salto de Beamon.

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5 pensamientos en “Las relaciones sexuales previas a la competición

  1. Pingback: Consulta "sexual" - Foro de Atletismo - Foroatletismo.com

  2. karen:
    En el mismo párrado, y por oposición, subyace la definición.
    Y realmente no es la idea discutir acerca de lo que entendemos por “normales”…
    Saludos y hasta pronto

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