La parábola de vuelo en los saltos atléticos

Una pregunta que siempre hago a mis alumnos de profesorado y que me divierte mucho es: ¿qué pasa con la velocidad del saltador una vez que abandona el suelo? Luego, si el alumno en cuestión parece algo desorientado, entonces agrego: ¿gana velocidad, pierde velocidad o la mantiene?. Precisamente aquí esta lo divertido de la pregunta. Nunca falta alguno que haciendo uso de una confianza excesiva declara que “la velocidad aumenta”, aunque unos segundos más tarde no puede explicar como es que entonces el hombre no puede volar.

Es lógico. Al leerlo tiene un coherencia intrínseca, pero no son pocos lo que olvidan las fuerzas físicas y piensan que, una vez abandonado el suelo, la velocidad aumenta o se mantiene. Y es que en verdad las fuerzas no se pueden ver… pero sí se pueden sentir. Lanzado al aire luego de perder contacto con la tabla de pique, el saltador dejar de ser, a los efectos del análisis biomecánico, un saltador. Pase a ser un punto, que nosotros pudiéramos identificar con el centro de gravedad, que se desplaza en el espacio. Este punto tiene una masa y por lo tanto sufre las alteraciones producidas por dos fuerzas: la fuerza de gravedad y la resistencia del aire.

Si estas fuerzas dejaran de actuar, el cuerpo mostraría un comportamiento totalmente diferentes al que conocemos. Basta con ver un video de un astronauta dando una caminata lunar para notarla. En nuestro satélite, no sólo no hay viento sino que además la fuerza de gravedad es menor que en la Tierra, debido a la considerable diferencia de masas. Gracias a la ausencia o merma de éstas fuerzas, los astronautas pueden realizar increíbles saltos sin sufrir consecuencias en la caída.

Ahora bien, tanto en un salto realizado en la Tierra como en la Luna, la imagen trazada por el centro de gravedad del saltador o el astronauta siempre será una parábola. En el caso lunar, la parábola será más alta aunque posiblemente más corta, debido no sólo a la diferencia existente con la gravedad terrestre sino además al tipo de impulso que realiza el astronauta, el cual parece buscar más altura que distancia.

El saltador no puede hacer nada para modificar su parábola de vuelo. Al menos, no puede hacer nada para aumentarla. Si tan sólo bajara los pies, tocaría el piso y caería antes. Los movimientos realizados en el aire tanto por los brazos, como por el tronco y la cabeza, se emplean para mantener el equilibrio y preparar al saltador para una caída rápida y limpia. Algo similar sucede con las distintas técnicas de vuelo (natural, colgado y tijera).

El saltador, ni bien abandona el suelo, comienza a perder velocidad. Tratará de prolongar lo más allá posible su parábola extiendo las piernas hacia adelante, retrasando el contacto con el suelo el mayor tiempo posible. Claro que esto también tiene un límite. No hay que olvidarse que al fin de cuentas siempre nos estamos refiriendo a un punto donde se concentra la masa. Si el saltador lleva el tronco muy atrás, ni bien caiga no podrá evitar que su cuerpo se caiga y pierda distancia. Por otro lado, si lleva el el tronco muy adelante, corre el peligro de que las piernas desciendan prematuramente, incurriendo en el mismo problema de antes.

El entrenador debe comprender la importancia de las fases previas del salto (carreras de aproximación y pique), ya que estas fases, denominadas “activas”, son las fases en las cuales el saltador todavía tiene la posibilidad de hacer algo. Una vez en el aire, con una velocidad en descenso y una parábola inmodificable, sólo resta acomodarse para caer.

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4 pensamientos en “La parábola de vuelo en los saltos atléticos

  1. Hola Eric .
    Creo que la pregunta que te hago hoy podria parecer un poco tonta o si se quiere fuera de lugar. Pero la verdad que la duda la tengo y es un comentario que lo he escuchado mucho, y mucho en deportistas.
    Cuanto influye en deportista masculino -en potencia, resistencia, etc. el hecho de tener relaciones sexuales antes de una competencia o un entrenamiento “duro”

  2. Francisco:
    Si se trata de saltadores de longitud, podrias emplear algun test sobre 10, 20 o 30 metros, ya sea desde velocidad “cero” o “lanzados”. Si se trata de saltadores de altura, quiza seria mas pertinente emplear testeos de saltabilidad.
    No hay una serie de testeos estandard para saltos porque la velocidad no llega a ser maxima, por lo tanto, si bien es importante, hay detalles del salto (como el pique) que son mas importantes.
    Saludos y hasta pronto

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