Control bioquímico del ejercicio

En Argentina, que un deportista pase por el laboratorio es más o menos una ficción. El amateurismo reinante sumando a la falta de infraestructura y capacitación de los entrenadores hace que todo siga siendo a la antigua. Por lo tanto, la evaluación muchas veces queda a merced del “ojo clínico” del entrenador, lo cual carece de rigor científico. Y en el ámbito del laboratorio, las evaluaciones bioquímicas son, tal vez, las más improbables de realizar. Aun así, intentaremos hacer un breve repaso sobre las más empleadas, con la esperanza de que algún día la infraestructura y el profesionalismo lleguen a todos los deportes.

El lactato en sangre

Hace unos veinte años fue uno de los temas centrales de la fisiología del deporte. La concentración del ácido láctico en sangre fue motivo de discusión y debate durante dos décadas, y aún hoy las discrepancias perduran. Se sabe que la producción y remoción van de la mano a intensidades bajas o medias, y que pasado cierto umbral comienza su acumulación. Sin embargo, determinar ese umbral presenta importantes complicaciones. Desde el umbral convencional hasta el modelo log-log,  del modelo de tangente fija al individual, las oposiciones crecen. El modelo de concentración fija de Mader (1971) difiere del modelo individual de Kindermann (1981), y así sucesivamente.

Al final, investigadores y entrenadores cayeron en cuenta de que el lactato en sangre no era reflejo de lo que sucedía en el músculo, y mucho menos en la célula muscular. Todo esto sumando al alto costo de los reactivos y el hecho de tratarse de una técnica invasiva, terminó por dejar al test de lactato en desuso.

Amoníaco

La elevación del amoníaco con el ejercicio depende de la intensidad y duración del esfuerzo. Por otro lado, parece ser responsable de la fatiga por disfunción del sistema nervioso central (Brouns, Satis et al. 1990). La medición puede hacerse colocando una muestra de orina en un reflectómetro, por lo que su evaluación es fácil y sencilla.

Creatina kinasa

Tradicionalmente, un aumento de los valores de CK en sangre suponen un alto grado de fatiga. Esto, en ocasiones, puede deberse a una cansancio de tipo más bien muscular antes que metabólico, ya que la CK es una enzima del metabolismo fosfocreatínico.

Urea

La urea es un producto final del metabolismo proteíco. Para Lehmann y otros (1985), un aumento acelerado de urea puede ser un excelente indicador de un estado catabólico

Hormonas

Frente a determinadas cargas de trabajo, las concentraciones de testosterona y cortisol pueden variar considerablemente. Una disminución entre la relación entre ambas puede ser un indicador de fatiga.

Otra relación a considerar puede ser la que se entabla entre la adrenalina y la noradrenalina, y que parece revelar la carga psíquica en función del esfuerzo. En apariencia, y frente a esfuerzos de alta intensidad, ambas hormonas incrementan su concentración, pudiendo reflejar así los efectos de la carga de trabajo.

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2 pensamientos en “Control bioquímico del ejercicio

  1. Belen:
    Depende del deporte, pero el control de la frecuencia cardiaca, el pH sanguíneo, los niveles de urea y proteína en orina son testeos simples de realizar.
    Obviamente, todo se puede ir complejizando más, siempre de acuerdo al nivel y deporte
    Saludos y hasta pronto

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