La detección de talentos

Desde siempre en el ámbito deportivo se ha hablado sobre este tema. No es casualidad: un entrenador sabe que gran parte de su trabajo está resuelto cuando aparece un talento. Un talento es como una pepa de oro a la que falta darle la forma de una preciosa joya. Y tan semejante es el trabajo para detectar uno, que bien podría tener más posibilidades tamizando agua en un alejado río de montaña.

La detección de talentos puede darse de dos maneras:

  • Por el azar: un profesor tiene la suerte de cruzarse con uno
  • Por acciones planificadas: un talento es detectado gracias a un programa

Cuando estamos frente a un sistema de detección de talentos bien planificado, hay que identificar tres tipos de evaluaciones que sirven para encontrar a los verdaderos fenómenos deportivos:

  • Evaluaciones anatómicas
  • Evaluaciones funcionales
  • Evaluaciones coordinativas

En el primer caso, hablamos de evaluaciones que ponderan el peso y la talla, la composición corporal, el somatotipo y distintos valores que son imposibles o muy difíciles de modificar mediante el entrenamiento. Se relacionan más bien con la estructura músculo – esquelética del sujeto, y son factores poco sensibles a la adaptación.

En el segundo caso, estamos frente a testeos que se enfocan sobre variables fisiológicas, como el consumo de oxígeno, la potencia del tren inferior, el umbral anaeróbico, la velocidad de desplazamiento, la fuerza de brazos, etc. Si las anteriores ponían el acento en la forma, éstas lo hacen en la función. Son variables con un alto grado de adaptación, aunque con mucha variabilidad.

En el tercer caso, tenemos a un grupo muy particular de pruebas, y que buscan determinar el grado de “inteligencia” motriz del sujeto, observando los tiempos de resolución de tareas, el modo de resolver problemas, etc. Son las evaluaciones más subjetivas y las menos empleadas, aunque tal vez las que más deban desarrollarse en el futuro.

Todo plan de detección de talentos se basa en una, dos o todos los tipos de evaluación que hemos observado. Hace dos años, por ejemplo, en la Final provincial de los Juegos “Buenos Aires La Provincia”, los ganadores eran sometidos a una batería de test compuesta de evaluaciones morfológicas y funcionales.

El problema de los programas de detección no es uno solo, sino varios. En primer lugar, dependen mucho de quiénes sean los encargados de elaborarlos y de su visión particular del deporte. En segundo lugar, el dinero disponible para llevar a cabo el plan y, de la mano con esta cuestión, qué porcentaje de la población queda afuera del testeo. Otro problema es que muchas veces se elaboran programas de detección, pero no hay continuidad….

Un programa serio de detección de talentos debería comprender las siguientes fases:

  • Fase 1: Detección de talentos. Acá nos preguntamos: ¿a quién evaluamos? ¿qué cosas son importantes en el deporte en que trabajamos? ¿cómo evaluamos esas capacidades?
  • Fase 2: Selección de talentos. Acá nos preguntamos: ¿qué tamiz aplicamos para reducir el número de detectados? ¿cuáles son las variables inequívocas que definen a un buen jugador? ¿a qué otro deporte podemos derivar a los no seleccionados?
  • Fase 3: Seguimiento del talento. Acá nos preguntamos: ¿qué hacemos ahora con el talento? ¿cómo evitamos que abandone el deporte? ¿cuáles son sus necesidades e intereses?

Veamos cómo se puede trabajar en cada fase:

  • Fase 1: Los encargados de determinar las cualidades a evaluar son los técnicos, entrenadores y preparadores físicos quienes, tras reuniones, congresos, seminarios, entrevistas y demás, logran confeccionar una lista de aptitudes, normas y criterios de evaluación, establecen el modo de implementación, el universo a testear y otras variables. Una vez establecidos los criterios para evaluar y la población que se irá a trabajar, acontece la etapa de recolección de datos, donde se aplican los testeos y se detecta propiamente a los talentos.
  • Fase 2: Una vez finaliza la etapa de recolección de datos, cuando ya nuestra base de talentos se encuentra conformada, es necesario hacer una selección. Aquí muchos se pueden preguntar “¿cómo es que descartamos gente, si justamente queremos reclutar más?” La respuesta es sencilla: recursos económicos. Sostener un programa y sostener a un talento resulta muy costoso. Es necesario elegir a los talentos que seguirán en camino, y algunas pautas son: resultados extraordinarios en las evaluaciones, preferencias y gustos personales, puesto específico del jugador, distancia geográfica a los centros de entrenamiento, pretensiones de la familia, perspectivas de crecimiento y/o mejora de las condiciones fisiológicas prioritarias, etc. Como podemos ver, hay muchas cosas que pueden truncar el camino de un talento.
  • Fase 3: Ahora bien, ya detectamos y seleccionamos a un jugador. La pregunta clase es: ¿qué hacemos con él? Un buen programa de detección de talentos debería considerar un punto clave: la contención. Pocas veces el talento aparece exactamente en el lugar que deseamos, a una cuadra del centro de entrenamiento, y con todas sus necesidades básicas satisfechas. Un programa completo observa la ubicación de su vivienda, sus estudios, su alimentación, su transporte, y un cierto número de comodidades sin las cuales el talento no puede brillar.

Pensemos en un florista que recorre todo un continente hasta encontrar la flor que busca hace años. Cuando finalmente la encuentra y pretende llevarla a su casa, no se da cuenta de que el hábitat de la misma es completamente distinto al suyo. De un sitio alto, árido y seco, la flor pasa a un lugar bajo, fecundo y húmedo. Seguramente no pasará mucho tiempo antes de que la flor se seque.

Lo mismo sucede con un talento. Detectarlo es sólo el primer paso. Debemos asegurarnos de que quiera ser lo que nosotros pretendamos, y atender a sus necesidades, porque si está lejos de su hábitat natural, de lo que conoce, de lo que ama, no hay posibilidades de que se desarrolle.

No es la primera vez que escucho acerca de jugadores y atletas del Interior que viajan a Buenos Aires con muchas expectativas, ya sea porque fueron detectados o porque el azar interfirió en sus vidas y los hizo conocidos. Sin embargo, no pasa mucho hasta que finalmente deciden empacar y volver, muchas veces con la peor decisión: dejar el deporte.

Por eso es importante entender que no alcanza con detectar un talento, y esta la gran falla de la mayoría de dichos programas. La selección y el seguimiento son tanto o más importantes que la población y las variables que observamos.

Finalmente, esto tiene gran relación con un tema central a la hora de pensar en hacer crecer a un deporte: la capacitación. Si las federaciones, confederaciones, secretarías y todos los organismos relacionados con el deporte aunaran esfuerzos en una capacitación seria y responsable para todos los entrenadores, no habría necesidad de obligar a los jugadores a migrar a los grandes centros urbanos. O al menos, se reducirían los casos en gran medida.

Entonces, cuando escuchemos hablar de que están pensando en aplicar en programa de detección de talentos, no nos olvidemos de todas estas cosas. Si nos quedamos solamente en los datos que obtuvimos que evaluaciones que no han sido consensuadas, no solamente obtendremos un recorte de la realidad, sino que además malgastaremos tiempo y dinero que podría haberse puesto al servicio los verdaderos talentos.

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