¿Qué son las agujetas?

En Argentina, el término es prácticamente desconocido. Sin embargo, las famosas “agujetas” están presentes en el vocabulario de gran parte de los países de habla hispana. La creencia popular indica que se trata de ácido láctico que, tras una actividad intensa, se ha cristalizado, produciendo un efecto similar al del pinchazo de miles de pequeñas agujas.

La fantasía no conoce límites: tales cristales no existen. El dolor muscular no es otra cosa más que el resultado de microdesgarros a nivel de la fibra muscular. No hay que olvidarse de que el entrenamiento deportivo es un proceso catabólico (destrucción) – anabólico (construcción), que se basa en la capacidad de adaptación del ser humano. Cuando entrenamos, el objetivo es producir un desequilibrio que nos permita, en el futuro, alcanzar un estado de forma superior.

Muchos entrenadores recomiendan un trote suave al final de la sesión, con el objetivo de “lavar” más rápidamente el ácido láctico. Simplemente otro mito que se basa en la creencia de que el ácido láctico produce dolor, cuando en verdad se trata de una sustancia inicua para el ser humano (Chicharro, 1990). El verdadero objetivo del trote regenerativo es hacer descender ciertos valores fisiológicos, como frecuencia cardiaca y temperatura corporal, en forma gradual y paulatina.

¿Podemos evitar las agujetas? No. Pero sí podemos minimizar sus efectos a través de una buena entrada en calor que nos garantice iniciar el trabajo en condiciones óptimas. También ser fundamental controlar la intensidad del trabajo, para lo cual será invalorable la presencia del entrenador, quien supervisará en todo momento.

¿Puede aliviarse el dolor? Sí, aunque en forma parcial y sólo por un tiempo. La aplicación de hielo incluso después de 2 o 3 días puede aliviar el dolor momentáneamente. En casos extremos también puede recurrirse al uso de analgésicos, aunque es importante recordar que estamos frente a un mecanismo de dolor cuya función es avisar que es necesario detener el trabajo. Si los analgésicos ocultan ese dolor podemos sufrir una lesión más grave.

Finalmente, todo esto nos lleva a la última pregunta: ¿se puede seguir entrenando con dolor? Desde luego. Si el dolor es en las piernas, puedo hacer trabajos de brazos y viceversa. O, eventualmente, trabajar a una intensidad muy baja, sin necesidad de suspender el entrenamiento. El principio de continuidad es fundamental, por lo tanto hay que evitar a toda costa las licencias en el entrenamiento deportivo.