La importancia de la velocidad en los lanzamientos

Tradicionalmente asociamos a los lanzadores con biotipologías bien definidas. Tenemos esa imagen mental, esa representación, esa idea gráfica de que los lanzadores son tipos grandes, fornidos, capaces de movilizar grandes cargas con suma facilidad. Esto es verdad pero solo en parte, ya que los lanzadores son atletas, en efecto, fuertes, pero de nada les serviría esa fuerza si no fueran también sumamente potentes.

Considerando a los cuatro lanzamientos atléticos, es posible observar cuatro elementos que hacen a la cinemática de los mismos. Dejando de lado la cuestión técnica para meternos de lleno en el análisis propio del movimiento, estas cuatro variables son las encargadas de definifir si un lanzamiento fue bueno o malo.

  1. Altura de salida del implemento
  2. Angulo de salida del implemento
  3. Resistencia del aire
  4. Velocidad de salida del implemento

Es importante destacar que en lanzamientos largos, como martillo, disco o jabalina, estos parámetros tienen una importancia mayor que en lanzamientos como el de bala, donde la distancia recorrida por el implemento es más corta, con lo cual se minima la acción de ciertos factores.

Repasemos brevemente cada una de ellas para luego detenerlos en la que más nos interesa. Esta claro que la altura de salida del implemento es importante. Así, a iguales condiciones de fuerza y velocidad, un lanzador más alto lleva una clara ventaja en relación con otro más bajo.

En ángulo de salida es de suma importancia ya que determinará si el vuelvo es muy alto o muy bajo. En lanzamientos tales como jabalina y en disco, donde la forma del implemento también pone condiciones durante el vuelo, resulta un factor que debe trabajarse desde el inicio, ya que ciertas condiciones externas como el viento pueden hacer variar a este ángulo considerablemente.

La resistencia del aire también juega un rol muchas veces fundamental en disco y en jabalina no sólo por su diseño aerodinámico sino también por su peso. Tanto la bala como el martillo, al tratarse de esferas pesadas, no reciben la influencia de dicha fuerza como sí lo hacen los lanzamientos más livianos.

Sin embargo, y a pesar del papel que estas variables juegan en lanzamientos, la velocidad de salida del implemento es la más importante y determinante de todas. Repito: no estoy diciendo que las otras variables no sean importantes, simplemente hago resaltar la más importante de todas.

Y no solo eso: la velocidad de salida del implemento también es la más entrenable de todas las variables. Tanto la resistencia del aire como la altura del lanzamiento son inmodificables (yo no puedo decirle al viento que pare, o pedirle a mi cuerpo que crezca).  El ángulo de salida se puede mejorar, pero una vez alcanzado (algo relativamente sencillo) ya no se puede mejorar más.

El aumento de la fuerza muscular y un desarrollo armómico de la técnica, donde los segmentos desplazados se mueven en sintonía y todos los esfuerzos van encadenados, posibilitan que el implemento salga a una mayor velocidad, y por lo tanto alcance una distancia mayor.

Por tal motivo, el entrenador debe tener siempre presente que si desea mejorar las marcas de su atleta, este componente que pertenece al campo de la biomecánica no puede ser desestimado. Debe trabajar la velocidad en todas sus formas, y el desarrollo armónico de la técnica. Es importante que dicha técnica roce los límites de la perfección, y siempre ejecutada en el menor tiempo posible.

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Lanzamiento de bala: el nulo más común en la etapa de aprendizaje

Un lanzamiento nulo es cualquier intento realizado por un atleta y que va en contra de lo especificado en el reglamento. Este concepto es clave ya que toda acción cometida dentro de los parámetros reglamentarios y que no haya sido especificada resulta válida. Repasemos rápidamente los principales casos de nulo en lanzamiento de bala:

  • Pisar el muro de contención
  • Pisar la zona de caída
  • Pisar cualquier parte del suelo por delante de las líneas medias del círculo de lanzamiento
  • Ingresar al círculo y lanzar sin detenerse, es decir, sin arrancar con velocidad “cero”
  • Salir del círculo antes de que el implemento toque el suelo
  • El implemento cae sobre alguna de las línea de caída
  • El implemento cae fuera de la zona de caída

Los expertos y los no aun tan expertos notarán la ausencia de un nulo muy conocido: separar la bala del cuello. Por reglamento, la bala tiene una ubicación muy específica, esto es, entre la barbilla y sobre la clavícula. Y debe mantenerse ahí hasta el saque, momento en el cual comienza la extensión del codo.

Separar la bala del cuello es el nulo más común en la etapa de aprendizaje. Basta con ver un torneo de menores y notar la cantidad de nulos que los chicos cometen. ¿Debemos los profesores, muchas veces puestos en el rol de jueces, dejar pasar éste nulo? Haremos un breve análisis primero para contestar después.

No es casualidad que este nulo se presente en las primeras etapas de la formación de un lanzador. Existen dos motivos por los cuales el novato tiende a separar la bala del cuello. El primero de ellos esta ligado, naturalmente, con la fuerza. O mejor dicho con la falta de fuerza. Los chicos, y en especial las chicas, se encuentran realizando un gesto anti natural, y frente a trabajos de fuerza en posiciones extrañas, el cuerpo actúa inadecuadamente, ya que aún no se encuentran afianzados los mecanismo de adaptación. En tales casos es importante que el profesor conozca las posibilidades de fuerza de sus alumnos, para así brindarles los elementos con su peso justo según sus capacidades. Siempre es conveniente iniciar el proceso metodológico con materiales más livianos, como pelotas de softball, para permitir una correcta incorporación del gesto técnico. Luego, mediante su afianzamiento, puede ir elevándose el peso.

La otra razón que motiva el lanzamiento tiene que ver con la posición de codo, la cual puede verse modificada por la misma falta de fuerza que en el caso anterior, o por incorrecta idea motora de cual es su ubicación. Tambié podría deberse, aunque en menor medida, con desplazamientos laterales muy pronunciados a la hora de lanzar, lo cual produce un brusco descenso y ascenso de la bala, la cual a su vez provoca un descenso del codo.

El codo derecho debe permanecer flexionado a la altura del cuello, presionando la bala contra él. De esa forma asegura su posición. Si por algúm momento flaquea, la bala se separará. El profesor deberá remarcar enfáticamente durante la etapa de aprendizaje cuál es la posición de codo, ya que una posición ineficiente puede desembocar en un lanzamiento nulo.

Entonces ¿debemos marca este nulo en las competencias? Sí, definitivamente. Más aun cuando el nulo es muy exagerado. En casos donde la separación haya sido mínima podemos hacer una advertencia verbal primero, marcando el nulo después. Quizá antes de preguntarnos por cobrar o no el lanzamiento nulo deberíamos pensar si el peso empleado en el torneo resulta adecuado para esas edades. Como siempre, también es importante la finalidad del torneo en cuestión. Si hablamos de un torneo “amistoso” o “interno”, podemos ser algo más flexibles. E incluso frente a situaciones especiales, como el caso de los menores que registran sus dos primeros intentos nulos, también podemos dejar pasar un lanzamiento inválido, siempre que la separación sea mínima.

Finalmente, lo importante no es conseguir un lanzador de doce, trece o catorce  años con una técnica impecable, sino un lanzador  motivado a seguir practicando atletismo por muchos años más.