La pliometría

Supongamos que usted hace fuerza contra una pared. Lo más probable es que no consiga moverla, pero nadie podría decir que no está haciendo fuerza. Sin embargo, no hay movimiento aparente y el músculo se muestra inmóvil: estamos frente a una contracción isométrica.

Ahora pensemos que luego de una generosa ingesta de anabólicos (los cuales no recomiendo) usted desarrolla un grado de fuerza tal que es capaz de tumbar la pared. En ese caso, los triceps provocarían la extensión total de los codos y la línea de acción de la fuerza iría en sentido al centro del músculo: estamos frente a una contracción concéntrica.

Finalmente, si usted perdiera de forma repentina su fuerza y la pared se volviera en su contra de manera precipitada, apenas tendría tiempo para sujetarla durante unos instantes. A pesar de hacer fuerza con sus triceps para mantener los brazos extendidos, la fuerza externa proporcionada por la pared terminaría por flexionarlos totalmente (y aplastarlo): estamos frente a una contracción excéntrica.

La pliometría, o acción pliométrica, o contracción pliométrica, según diversos autores, no es otra cosa más que la suma de los tres tipos de contracción muscular mencionados anteriormente. Si me dejo caer desde una altura determinada, tendré que hacer fuerza al caer para no impactar con mis glúteos (contracción excéntrica), finalizado el movimiento, habrá un instante sin movimiento alguno (contracción isométrica) y finalmente extenderé mis rodillas con el empleo de los cuadriceps (contracción concéntrica).