El reclutamiento de fibras

Imagínese por un momento que usted es una bella joven que vive sola, acostumbrada a la “desinteresada” colaboración de sus solteros vecinos, siempre atentos a sus recados. Para traer las bolsas del mercado, que por cierto no esta nada cerca, la ayudan los chicos de al lado. Y en las frías mañanas, cuando el motor del auto no arranca, son los varones de la otra vereda los encargados de prestar sus servicios.

Este burdo ejemplo sirve para ilustrar una cuestión fisiológica de sumo interés para el entrenamiento deportivo: el reclutamiento de fibras. Este reclutamiento esta determinado por la carga de trabajo. En otras palabras, mis fibras rápidas o lentas se activan según las necesidades del caso.

Cuando la carga es baja (las bolsas del mercado) se activan las fibras lentas (los chicos de al lado), cuando la carga es alto (el automóvil) se activan las fibras rápidas (los varones de la otra vereda).

Por supuesto, la cuestión es algo más compleja cuando aparecen factores tales como la velocidad, ya que si la carga es baja pero se mueve con rapidez, trabajan las fibras rápidas. Y si la carga, aunque leve, se sostiene en el tiempo, termina por activar a todas las fibras.

En el tema del reclutamiento de fibras, hay que resaltar la importancia de la sincronización de las mismas, un fenómeno también conocido como coordinación intramuscular. Si todos empujaran el auto al mismo tiempo, ejercerían más fuerza que haciéndolo a destiempo. Siguiente este razonamiento, si más fibras musculares se contraen al mismo tiempo, más fuerza producen.

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