El nuevo perfil del profesor de educación física

En la actualidad, la situación económica del país y el elevado número de profesores de educación física (sobre todo en la zona sur de la provincia de Buenos Aires) ha contribuido a la idea de que conseguir trabajo en una escuela estatal es una meta imposible de alcanzar. Nada más cerca de la realidad. No hace falta más que acercarse hasta un acto público para darse cuenta de cual es la situación: los profesores nuevos poseen tan bajos puntajes que nisiquiera tienen chances de tomar horas como suplentes.

El desafío con el que los egresados de hoy se topan al terminar el cuarto año de la carrera es prácticamente infranqueable. La única manera de sortear el difícil obstáculo es a través de la capacitación. Una capacitación que, por otra parte, nunca es barata. Por eso sería muy interesante que los profesorados se replanteen qué hacer para que en un futuro cercano disminuya esa masa tan grande de profesionales desempleados.

Es importante emprender una decisión de cambio. Dejar atrás la idea de que el profesor de educación física sólo puede desempeñarse en la escuela. Así dejaremos de crear jóvenes frustrados que mendigan horas y cargos, y creen en la titularidad como una utopía.

Debe crearse un espacio institucional para nuevas disciplinas y nuevos conocimientos, un espacio que permita al estudiante formarse en el trabajo de un gimnasio, un geriátrico, una guardería, una capilla, un club, una sociedad de fomento, un equipo de salud y un sinnúmero más de sitios donde pueda desarrollarse laboralmente.

Es necesario abrir cursos cortos, realizar jornadas y capacitaciones en serio convocando a especialistas, fomentar el intercambio de experiencias y opiniones no sólo con otros establecimientos educativos sino también con establecimientos de otra índole que puedan requerir de docentes de educación física.

Durante cuatro años y de forma sistemática el mensaje del profesorado se orienta al ámbito escolar. Hoy por hoy esta perspectiva se vuelve inaceptable. Es obvio que lo cambiante de los tiempos exige que los mensajes también cambien. Y es un hecho que, más allá de lo paradójico que pudiera resultar, son pocos los profesores que pueden trabajar en colegios como profesores. Esta claro que el perfil del docente de educación física debe cambiar, si acabo desea evitar el abismo.

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