Aeróbico y anaeróbico

El ejercicio aeróbico es aquel que se realiza en presencia de oxígeno, mientras que el anaeróbico se realiza en ausencia del mismo. Este es el tipo de afirmaciones por las cuales la gente termina odiando a los entrenadores. Es que uno se pregunta ¿qué quiere decir con eso de “sin oxígeno”? La frase carece de sentido, y es porque el oxígeno se necesita para todo, salvo que a veces no es suficiente. Pero esto tampoco termina por aclarar algo tan sencillo, asi que vamos a un ejemplo.

El cuerpo humano es como un auto que funciona tanto a gas como a nafta. El gas es más económico, así que existe una tendencia natural a usarlo. Pero el gas no tiene la potencia que sólo la nafta puede entregar en situaciones extremas. Obviamente el gas es más barato y se pueden cubrir mucho más kilómetros con él, pero nunca una distancia corta en el tiempo que lo haría si estuviera funcionando a nafta.

Bueno, he aquí un concepto clave: el sistema anaeróbico funciona a nafta, y el aeróbico a gas.

Frente a actividades breves y explosivas, donde se requiere de altos índices de fuerza y una gran velocidad, solamente el sistema de los fosfágenos puede entregar la energía necesaria. En otras palabras, el trabajo es anaeróbico porque se realizó a expensas de un sistema que trabaja sin oxígeno. Trabajar sin oxígeno es caro, y la deuda que se paga es muy alta.

Cuanto el trabajo es de baja o mediana intensidad, sostenido en el tiempo y sin una gran demanda sobre el sistema nervioso, la glucólisis lenta y el sistema oxidativo son los encargados de proveer energía barata y abundante. En otras palabras, el trabajo es aeróbico porque se realizó a expensas de un sistema que funciona cuando hay oxígeno. Trabajar con oxígeno es más barato.

Existe una subdivisión dentro del trabajo anaeróbico que separa lo “láctico” de lo “aláctico”, pero que escapa a los propósitos del artículo. En un futuro no muy lejano prometo hablarles de ese tema.

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