El entrenamiento de la resistencia en la infancia

¿Podemos “entrenar” la resistencia en niños de 6 a 10 años? Esta es una pregunta muy común entre los estudiantes, quienes suelen asociar el término entrenar con el alto rendimiento deportivo. Esto no es así. Entrenar tiene que ver con alcanzar un nivel superior en el estado de forma. Desde esta perspectiva, el entrenamiento de la resistencia en la infancia deja de ser una opción para convertirse en una obligación.

Durante esos añor, el profesor buscará explotar el sistema aeróbico de producción de energía, sobre todo porque algunas de las enzimas glucolíticas propias del sistema anaeróbico aún son insuficientes como para ser tenidas en cuenta. Así, el gran porcentaje de los trabajos se orientará al desarrollo de la resistencia de base, buscando optimizar la técnica de carrera y promoviendo el uso de los ácidos grasos libres. De esta forma el entrenamiento mejora la resistencia general al tiempo que favorece el gasto energético.

Por otra parte, el entrenamiento aeróbico en esta etapa de la vida servirá de base para el trabajo anaeróbico que se iniciará en la pubertad. Sin embargo, pueden incluirse algunos trabajos de carácter anaeróbico siempre y cuando sean breves y con pausas muy amplias.

Existen varios métodos para el desarrollo de la resistencia, siendo el de carrera continua el que ofrece mayores posibilidades de control, ya que permite medir el tiempo y la distancia. No obstante hay que pensar en que el abuso de esta metodología puede presentar ciertos inconvenientes: ningún chico quiere salir a trotar 15 o 20 minutos todos los días.  Por eso, la carrera continua puede mezclarse con entrenamientos que incluyan pausas y cambios de ritmo: los juegos.

Cualquier tipo de juego que lleve al niño a correr sin importar la intensidad de la carrera será un agente promotor de la resistencia. Esta metodología ofrece la ventaja de ser placentera y atractiva, aunque es muy difícil establecer los tiempos de trabajo y descanso. Por tal motivo, existe una tercer variante para el entrenamiento de la resistencia en niños: los circuitos. Sobre este tipo de entrenamiento ya hemos hablando en otro momento. (Ver post)

Con respecto a la frecuencia semanal de entrenamiento, lo idea sería de 3 a 4 veces hasta los 10 años, para pasar a 5 o 6 estímulos luego de los 13 años. La realidad de nuestr educación física esta muy lejos de estos objetivos, y lo cierto es que mucho del entrenamiento que los niños realizan lo hacen fuera de toda supervisación. De todos modos, sería bueno asegurarse una base diaria de al menos 20 a 30 minutos de trabajo.

La intensidad siempre será baja y media, dejándose para casas especiales los trabajos de alta intensidad. Hay que recordar que el niño no se encuentra apto para trabajos anaeróbicos lácticos ni física ni psíquicamente. Sólo a través de trabajos aeróbicos podrá ir construyendo la confianza necesaria como para ir adentrándose en actividades más fuertes.

Finalmente sería bueno tener en cuenta la utilización de un calzado apropiado para los entrenamientos de resistencia, los cuales a su vez deben ser practicados siempre sobre terrenos suaves y blandos. Como la termorregulación en los niños no es muy eficiente, conviene evitar la práctica de tales actividades cuando la temperatura supere los 28 a 30º, como así también en ambientes muy cargados de humedad. Recordemos que más allá del 75% la capacidad de enfriamiento del cuerpo se ve seriamente comprometida debido a que el medio ya no puede tomar el líquido y el proceso de condensación queda anulado.

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