Cuándo y cada cuánto evaluar

Es muy común recibir este tipo de consultas, y la verdad es que la respuesta depende de una compleja serie de variantes. En primer lugar, hay que tener en claro qué es lo que queremos evaluar para después buscar la herramienta (test) apropiada. A veces los entrenadores están más pendientes del propio test que de sus objetivos, o miden cosas que después no sirve para sus propósitos. ¿Tengo las tablas de control? ¿Son de fiar? ¿Puedo comparar mi test o se trata de un test que nadie realiza? En pocas palabras, tengo que saber qué medir, cómo medirlo y qué hacer con esos datos. Una vez que todo eso esta resuelto, entonces pasamos a la cuestión de cuándo y cada cuándo evaluar.

Si el test es presentado por primera vez a un deportista o equipo, puedo realizar una suerte de pre test sin llegar a valores muy elevados, a fin de entender su funcionamiento. Un ejemplo típico es el “yo-yo test”. Muchos jugadores no entienden las consignas verbales sino hasta que empiezan el test. Al tratarse de una prueba, el entrenador puede parar las veces que sea necesario para explicar. O si el grupo si divide entre novatos y veteranos, puede tomarse el test primero a los veteranos, mientras los más jóvenes observan.

El primer test del año se realiza durante los primeros días del Período preparatorio. Si el entrenador considera que los atletas estan en muy mal estado físicio puede aguardar un poco más, siempre y cuando disponga de tiempo. A partir de ese primer test… todo depende.

Si yo entreno resistencia con dos estímulos semanales, voy a tener que esperar más tiempo para volver a evaluar que si entreno cuatro estímulos. Esto se debe a que necesito dejar pasar más tiempo para que se produzcan cambios significativos.

Si durante el Período preparatorio mi objetivo fue mejorar el consumo de oxígeno hasta un determinado nivel – y lo conseguí -, pero durante el Período competitivo no lo voy a trabajar, no tiene sentido volver a evaluar, salvo que el objetivo del test sea saber que porcentaje del VO2 máx. se perdió.

Si deportivamente el equipo consiguió un nivel más allá de lo esperado y no puedo evaluar, entonces no evalúo. A veces, la observación directa es el único medio que tiene un entrenador para conocer el estado de sus jugadores.

Si luego de varias evaluaciones no se aprecian las mejoras esperadas o, lo que es peor, el nivel desciende, cabe hacer cambios en el entrenamiento y realizar evaluaciones más seguidas, a fin de detectar la falla lo antes posible.

Algo más: no todos los test puede realizarse en cualquier momento. Yo no puedo someter a un jugador a realizar un Conconi cada 2 semanas, pero puedo hacer pruebas de lactacto con mayos frecuencia. Claro que tampoco es muy aconsejable, pero creo que se entiende cuál es la diferencia que trato de establecer.

La evaluación, aunque parezca tonto decirlo, no siempre tiene que ver con la proyección del entrenamiento. Puede ser que yo evalúe simplemente para saber como estoy. Y puede ser que aunque el test indique algo, por distintas cuestiones no pueda hacerle caso. Ejemplo: sé que tengo que reforzar el trabajo de resistencia, pero el técnico necesita hacer trabajos tácticos… adiós al trabajo de resistencia.

Finalmente, el concepto es que no existe un tiempo determinado para realizar una evaluación deportiva. En la planificación, el entrenador marca las posibles fechas de test y a medida que el calendario avanza realiza las modificaciones necesarias. Con la experiencia, cada uno va entendiendo la mecánica de los testos, comienza a elegirlos mejor, a presentarlos a mejor y, en definitiva, a aprovecharlos mejor.