Las bondades del ácido láctico

En el ámbito del entrenamiento de resistencia, el ácido láctico hace el papel de malo. Injustamente se lo ha hecho responsable durante años de los fuertes dolores que sufren los deportistas durante y después del entrenamiento. Pero he aquí la verdad: es inocente. Y no sólo eso: gracias a él, la actividad física puede continuar.

Cuando el ejercicio es muy intenso y sostenido, el único sistema capaz de entregar energía suficiente y a tiempo es el glucolítico. Cuando la enzima piruvato deshidrogenasa no alcanza a convertir el piruvato en acetil-coA y meterlo al ciclo de Krebs, el medio comienza a volverse ácido, a causa del drástico descenso del pH sanguíneo, producido por la presencia de hidrógeno libre. Este hidrógeno no esta libre por casualidad, pero su génesis escapa a los propósitos del presente artículo.

Lo importante es que hoy sabemos que el ácido láctico juega un papel fundamental en el metabolismo celular, gracias a que es la única manera por la cual el organismo dispone vías de escape para el hidrógeno libre, que desciende el pH sanguíneo hasta inhibir la contracción muscular. A través de la enzima conocida como lactato deshidrogenasa (LDH), el piruvato se une al hidrógeno libre para formar ácido láctico, permitiendo asi que el pH gire hacia lo alcalino.

Pero las bondades del ácido láctico no se terminan en este punto. Transportando en sangre hasta su destino final en el hígado, el ácido láctico es reconvertido en ácido pirúvico, para volver a estar disponible cuando sea necesario.

Sin dudas, la glucólisis anaeróbica es algo más complicada que este breve resumen. Pero el objetivo del blog no es capacitar fisiólogos, sino hacer más simple a la fisiología.

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