Lanzamiento de martillo

Hoy es uno de los lanzamientos mas llamativos del atletismo, y sin embargo los antiguos griegos jamás lo conocieron. En su programa olímpico sólo se practicaba el disco y la jabalina, en tanto que la bala y el martillo son disciplinas propias de los Juegos Olímpicos modernos.  La bala como munición de cañones y el martillo como elemento para la forja, se han incorporado a los Juegos de la mano de la modernidad, quien ha sabido modificarlos y así sumarlos a la familia de las pruebas de campo.

El lanzamiento de martillo prevalece sobre los otros lanzamientos por el impacto visual que produce. Los atletas que lo pratican son de una gran contextura física, rápidos, altos y explosivos, y aún así muy técnicos y flexibles. Dejan en claro que no todo se trata de fuerza bruta.  Se trata además de un lanzamiento pesado, recordemos que el martillo un poco más de 7 kilos, y de un lanzamiento largo, con un récord del mundo que supera los 80 metros.

La técnica de lanzamiento se divide en fases, a saber:

  • Toma del implemento
  • Boleos
  • Grios (3 o 4)
  • Saque
  • Invserión de pies

La toma del implemento se realiza, en los lanzadores diestros, con la mano izquierda enguatada, ya que será la que tome contacto con la manjia del martillo. La “manija” o “asa” del martillo apoya sobre la segunda falanga de los dedoss, al tiempo que la mano derecha rodea a la mano izquierda.

En la fase de boleos, el lanzador busca darle velocidad al implemento a través de giros concéntricos realizados con el martillo. Estos giros tienen un punto bajo, que es un poco más adelante de la punta del pie derecho, y un punto algo, que se ubica arriba y detrás del lanzador, en oposición al punto bajo. Aquí es importante que el lanzador conserve siempre su punto bajo, para evitar que el martillo “se le adelante” y lo haga caer o lanzar mal.

Al momento de entrar en los giros, el lanzador pivotea sobre su talón izquierdo y continúa boleando al martillo en el mismo plano de lanzamiento (punto alto – punto bajo). Aquí, la fuerza y la destreza se hacen más que evidentes. El lanzador novato puede dar gracias cuando consigue su primer giro, y no es sino después de mucho entrenamiento técnico que el lanzador consigue 3 o 4 giros.  En esta sucesión de giros, el lanzador va ubicando sus pies en forma paralela y de manera perpenticular a la zona de caída. Por su parte, la velocidad se va incrementando con cada vuelta, lo cual hace que el equilibrio sea fundamental.

Completado el último giro, el lanzador se planta con firmeza y realiza el último recorrido del martillo por el plano delimitado por el punto alto y bajo. Mediante un tirón transmite lo último de fuerza que aún puede sumar y dejar escapar al martillo justo cuando éste alcanza la cima de su recorrido. La inversión de la energía es tal, que casi no es necesario el cambio de pies. Toda la fuerza se ha ido con el martillo.

Además de ser un excelente lanzamiento para practicar, otros lanzadores pueden emplearlo como método de entrenamiento. Se trata de una prueba que promueve la fuerza, la destreza, la potencia, la flexibilidad, el equilibrio y la coordinación. Se trata, pues, de una prueba de campo que puede practicarse con pesos más liviano, pero practicarse al fin, tanto por sus virtudes a nivel de entrenamiento como por sus condiciones a nivel de espectáculo.

Les dejo un interesante video que, si bien es un poco extenso, resulta interesante gracias a que el lanzamiento es tomando con una cámara de alta velocidad, lo cual ayuda a verlo más claramente.

La importancia de la velocidad en los lanzamientos

Tradicionalmente asociamos a los lanzadores con biotipologías bien definidas. Tenemos esa imagen mental, esa representación, esa idea gráfica de que los lanzadores son tipos grandes, fornidos, capaces de movilizar grandes cargas con suma facilidad. Esto es verdad pero solo en parte, ya que los lanzadores son atletas, en efecto, fuertes, pero de nada les serviría esa fuerza si no fueran también sumamente potentes.

Considerando a los cuatro lanzamientos atléticos, es posible observar cuatro elementos que hacen a la cinemática de los mismos. Dejando de lado la cuestión técnica para meternos de lleno en el análisis propio del movimiento, estas cuatro variables son las encargadas de definifir si un lanzamiento fue bueno o malo.

  1. Altura de salida del implemento
  2. Angulo de salida del implemento
  3. Resistencia del aire
  4. Velocidad de salida del implemento

Es importante destacar que en lanzamientos largos, como martillo, disco o jabalina, estos parámetros tienen una importancia mayor que en lanzamientos como el de bala, donde la distancia recorrida por el implemento es más corta, con lo cual se minima la acción de ciertos factores.

Repasemos brevemente cada una de ellas para luego detenerlos en la que más nos interesa. Esta claro que la altura de salida del implemento es importante. Así, a iguales condiciones de fuerza y velocidad, un lanzador más alto lleva una clara ventaja en relación con otro más bajo.

En ángulo de salida es de suma importancia ya que determinará si el vuelvo es muy alto o muy bajo. En lanzamientos tales como jabalina y en disco, donde la forma del implemento también pone condiciones durante el vuelo, resulta un factor que debe trabajarse desde el inicio, ya que ciertas condiciones externas como el viento pueden hacer variar a este ángulo considerablemente.

La resistencia del aire también juega un rol muchas veces fundamental en disco y en jabalina no sólo por su diseño aerodinámico sino también por su peso. Tanto la bala como el martillo, al tratarse de esferas pesadas, no reciben la influencia de dicha fuerza como sí lo hacen los lanzamientos más livianos.

Sin embargo, y a pesar del papel que estas variables juegan en lanzamientos, la velocidad de salida del implemento es la más importante y determinante de todas. Repito: no estoy diciendo que las otras variables no sean importantes, simplemente hago resaltar la más importante de todas.

Y no solo eso: la velocidad de salida del implemento también es la más entrenable de todas las variables. Tanto la resistencia del aire como la altura del lanzamiento son inmodificables (yo no puedo decirle al viento que pare, o pedirle a mi cuerpo que crezca).  El ángulo de salida se puede mejorar, pero una vez alcanzado (algo relativamente sencillo) ya no se puede mejorar más.

El aumento de la fuerza muscular y un desarrollo armómico de la técnica, donde los segmentos desplazados se mueven en sintonía y todos los esfuerzos van encadenados, posibilitan que el implemento salga a una mayor velocidad, y por lo tanto alcance una distancia mayor.

Por tal motivo, el entrenador debe tener siempre presente que si desea mejorar las marcas de su atleta, este componente que pertenece al campo de la biomecánica no puede ser desestimado. Debe trabajar la velocidad en todas sus formas, y el desarrollo armónico de la técnica. Es importante que dicha técnica roce los límites de la perfección, y siempre ejecutada en el menor tiempo posible.