Lanzamiento de bala: el nulo más común en la etapa de aprendizaje

Un lanzamiento nulo es cualquier intento realizado por un atleta y que va en contra de lo especificado en el reglamento. Este concepto es clave ya que toda acción cometida dentro de los parámetros reglamentarios y que no haya sido especificada resulta válida. Repasemos rápidamente los principales casos de nulo en lanzamiento de bala:

  • Pisar el muro de contención
  • Pisar la zona de caída
  • Pisar cualquier parte del suelo por delante de las líneas medias del círculo de lanzamiento
  • Ingresar al círculo y lanzar sin detenerse, es decir, sin arrancar con velocidad “cero”
  • Salir del círculo antes de que el implemento toque el suelo
  • El implemento cae sobre alguna de las línea de caída
  • El implemento cae fuera de la zona de caída

Los expertos y los no aun tan expertos notarán la ausencia de un nulo muy conocido: separar la bala del cuello. Por reglamento, la bala tiene una ubicación muy específica, esto es, entre la barbilla y sobre la clavícula. Y debe mantenerse ahí hasta el saque, momento en el cual comienza la extensión del codo.

Separar la bala del cuello es el nulo más común en la etapa de aprendizaje. Basta con ver un torneo de menores y notar la cantidad de nulos que los chicos cometen. ¿Debemos los profesores, muchas veces puestos en el rol de jueces, dejar pasar éste nulo? Haremos un breve análisis primero para contestar después.

No es casualidad que este nulo se presente en las primeras etapas de la formación de un lanzador. Existen dos motivos por los cuales el novato tiende a separar la bala del cuello. El primero de ellos esta ligado, naturalmente, con la fuerza. O mejor dicho con la falta de fuerza. Los chicos, y en especial las chicas, se encuentran realizando un gesto anti natural, y frente a trabajos de fuerza en posiciones extrañas, el cuerpo actúa inadecuadamente, ya que aún no se encuentran afianzados los mecanismo de adaptación. En tales casos es importante que el profesor conozca las posibilidades de fuerza de sus alumnos, para así brindarles los elementos con su peso justo según sus capacidades. Siempre es conveniente iniciar el proceso metodológico con materiales más livianos, como pelotas de softball, para permitir una correcta incorporación del gesto técnico. Luego, mediante su afianzamiento, puede ir elevándose el peso.

La otra razón que motiva el lanzamiento tiene que ver con la posición de codo, la cual puede verse modificada por la misma falta de fuerza que en el caso anterior, o por incorrecta idea motora de cual es su ubicación. Tambié podría deberse, aunque en menor medida, con desplazamientos laterales muy pronunciados a la hora de lanzar, lo cual produce un brusco descenso y ascenso de la bala, la cual a su vez provoca un descenso del codo.

El codo derecho debe permanecer flexionado a la altura del cuello, presionando la bala contra él. De esa forma asegura su posición. Si por algúm momento flaquea, la bala se separará. El profesor deberá remarcar enfáticamente durante la etapa de aprendizaje cuál es la posición de codo, ya que una posición ineficiente puede desembocar en un lanzamiento nulo.

Entonces ¿debemos marca este nulo en las competencias? Sí, definitivamente. Más aun cuando el nulo es muy exagerado. En casos donde la separación haya sido mínima podemos hacer una advertencia verbal primero, marcando el nulo después. Quizá antes de preguntarnos por cobrar o no el lanzamiento nulo deberíamos pensar si el peso empleado en el torneo resulta adecuado para esas edades. Como siempre, también es importante la finalidad del torneo en cuestión. Si hablamos de un torneo “amistoso” o “interno”, podemos ser algo más flexibles. E incluso frente a situaciones especiales, como el caso de los menores que registran sus dos primeros intentos nulos, también podemos dejar pasar un lanzamiento inválido, siempre que la separación sea mínima.

Finalmente, lo importante no es conseguir un lanzador de doce, trece o catorce  años con una técnica impecable, sino un lanzador  motivado a seguir practicando atletismo por muchos años más.