La periodización del entrenamiento deportivo

Dado que el deportista, en el curso de un proceso de entrenamiento plurianual, no puede estar continuamente “en forma”, la puesta en forma, su estabilización y su regresión están sometidas a una periodicidad por ciclos.

Un ciclo de entrenamiento puede reproducirse una o dos veces y, como mucho, tres veces en el curso del año, según la disciplina deportiva y el nivel de calificación del atleta.

El ciclo de entrenamiento se distribuye en tres períodos, que son:

  • Período de preparación
    Objetivo: desarrollar la forma deportiva
  • Período de competición
    Objetivo: afinación de la forma deportiva, con la participación en competiciones
  • Período de transición:
    Objetivo: recuperación activa y regeneración del deportista, regresión de la forma física

Estas fases de evolución de la forma deportiva alcanzan un nivel incesantemente creciente en el curso de los años de entrenamiento, para llegar finalmente al rendimiento máximo propuesto.

El período de preparación suele dividirse, a su vez, en dos partes. La primera, también conocida como “general”, se cumple para los trabajos destinados a la formación básica de las capacidades. La segunda, también conocida como “específica”, se caracteriza por trabajos más intensos y con una relación más directa con la disciplina deportiva.

El período competitivo reúne los trabajos más específicos del deporte, ya que comprende a todas las competiciones que el atleta realiza. Suelen ser períodos de trabajo muy intensos y con un volumen relativamente bajo.

Finalmente llegamos al período de transición, donde los valores de volumen e intensidad caen en forma drástica. El deportista abandona la competición y continua su entrenamiento incursionando en otros deportes. El reposo absoluto también es una opción, pero no es para nada recomendable.

Anuncios