La pirámide de máximo rendimiento

El deportista en su proceso de adaptación elemental, como el crecimiento, va adquiriendo elementos básicos para su potencial desarrollo en el rendimiento sicomotriz, que dependerá de muchos factores para llegar a ser un futuro deportista de orden amateur o profesional, esta es, la pirámide por la cual lo llevara a ese objetivo propuesto.

piramide

1) Fundamentos: es la etapa por la cual pasa el niño con una gran variedad de        motricidad, en la que se encuentra las Habilidades Fundamentales Básicas. Tienen acciones lúdicas mediante el juego, donde puede desarrollar sus aptitudes físicas, intentando tener historia de movimiento, es la base de la pirámide, a nivel escolar comienza en el nivel Inicial y termina en la primer ciclo de la primaria.

2) Iniciación Deportiva: busca el desarrollo del Aprendizaje Motor en la cual está incluido, los gestos deportivos (fundamentos o técnicas deportivas) del deporte a practicar. Debe ser variado para encontrar transferencias que servirán para los distintos deportes. Desarrollo también de las capacidades condicionales y coordinativas, incluyendo actividades que respeten las fases sensibles del niño, que buscan acrecentar aún más la historia del movimiento. Esta etapa culminaría desde del punto vista educativo desde el segundo ciclo de la primaria hasta el nivel secundario básico.

3) Especialidad: Es en la cual se tiene definido el deporte a practicar durante su vida futura. Comienza a conocer con profundidad la táctica individual y la táctica colectiva. También un ordenamiento en el entrenamiento físico deportivo. Las acciones son sistemáticas, las frecuencias semanales son de dos a tres lo que permite un mejoramiento de las capacidades motoras condicionales y la vez la técnica específica. A esta etapa, a nivel educativo corresponde el secundario orientado y la educación superior.

4) Alto Rendimiento: Es la etapa donde se ubican los deportistas que viven como profesionales del deporte. Es donde juega y las frecuencias semanales son de seis veces con entrenamiento de hasta tres sesiones por día, que busca el máximo rendimiento del nivel, con el mejoramiento de sus capacidades para llegar a la maestría deportiva o longevidad deportiva.

5) Elite: Es el grupo más chico dentro del proceso, en el cual se encuentran los deportistas de nivel internacional (son aquellos que participan de campeonatos del mundo, juegos olímpicos y torneos internacionales) denominados también “TOP TEN”.

Autor: diegobanquero@hotmail.com

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La inversión del trabajo piramidal de fuerza

Todos conocemos el tradicional método piramidal para el desarrollo de la fuerza muscular: no hace falta más que comenzar con 8-10 repeticiones con el 70%, para luego ir aumentando dicha intensidad a medida que desciende el número de repeticiones. El éxito de la pirámide de fuerza radica en el hecho de que combina 2 métodos: el de las repeticiones en la parte baja (volumen), y el de los esfuerzos máximos en la parte alta (intensidad.

Sin embargo, un análisis realizado por Zatsiorski (1966) reveló interesantes conclusiones. Lo que Zatsiorky advirtió fue que los deportistas economizaban esfuerzos al principio, porque sabían que la carga después aumentaría. A esto, que ya de por sí no era una buena noticia, se le sumaba algo más: aun cuando lo quisieran, siempre llegaban con algo de fatiga a la parte alta… ¡justo cuando los esfuerzos son máximos!

Otros autores (Mc Donagh y Davies, 1984) acordaron con el análisis, que dejaba en claro las desventajas ofrecidas por el método piramidal.

Así nace la propuesta de invertir la pirámide, privilegiando esfuerzos de calidad al principio (después de la entrada en calor) para terminar con series más largas o cargas más ligeras (Cometti, 2002).

Esto no quiere decir que el método tradicional de pirámide no sirva, sino simplemente se trata de una “vuelta de tuerca” que brinda una nueva forma de aplicación.