Potencia y Capacidad

Potencia y Capacidad son dos términos relativamente nuevos dentro de las ciencias del entrenamiento deportivo. Tal es así que la Read Academia Español todavía no posee una acepción que sirva para explicar la “capacidad” tal cual la entendemos los entrenadores.

Cuando decimos Potencia, estamos haciendo referencia a la cantidad de energía entregada por unidad de tiempo. En otras palabras, a mayor cantidad de energía por segundo, más potencia. En el entrenamiento, la potencia sirve para expresar la posibilidad que tiene un deportista de realizar determinada actividad física en el menor tiempo posible.

Por su parte, cuando decimos Capacidad, nos referimos a la cantidad total de energía de la que se dispone. Dicho de otra manera, a mayor capacidad, mayor tiempo de trabajo. En el entrenamiento, la capacidad sirve para expresar la posibilidad que tiene un deportista de realizar determinada actividad física durante el mayor tiempo posible.

Los conceptos de potencia y capacidad son útiles a la hora de entablar relaciones con los sistemas energéticos. Esto es así porque a medida que pasa el tiempo, los distintos sistemas alternan su protagonismo, volviéndose actores principales o secundarios según las demandas de intensidad y duración. Por tal motivo hacemos referencia a potencia aeróbica y anaeróbica, y capacidad aeróbica y anaeróbica.

A grandes rasgos, podemos distinguir ciertas características de cada una:

  • Potencia anaeróbica: va de los 3 a 10 segundos, entrega una limitada cantidad de energía muy rápidamente, es fundamental en trabajos de velocidad, fuerza máxima y potencia. Deportes donde prima: levantamiento olímpico, saltos y lanzamientos, 100 metros llanos, etc.
  • Capacidad anaeróbica: de los 10 segundos a los 2 minutos, entrega algo más de energía pero a menor velocidad, es importante en trabajo de resistencia a la velocidad. Deportes donde prima: tenis, fútbol, voley, boxeo, 800 metros llanos, etc.
  • Potencia aeróbica: va de los 2 a los 10 minutos, entrega mucha energía pero a una velocidad inferior. Deportes donde prima: 1500 metros llanos, 400 metros natación, etc.
  • Capacidad aeróbica: va de los 10 minutos y puede extenderse por horas gracias a la cantidad prácticamente ilimitada de energía que entrega. Deportes donde prima: marcha atlética, maratón, etc.

Es importante resaltar que los tiempos de cada área de trabajo son teóricos, y que además están en contasnte revisión y controversia. En tal caso, lo fundamental es entender el concepto bajo el cual se pueden unir. Es necesario que transcurra cierto tiempo para que la potencia y la capacidad puedan manifestarse.

También hay que resaltar que este orden secuencial es más bien un recurso didáctico ya que si bien es así como se estructuran en el tiempo, nunca van a sucederse así en la realidad. Un maratonista, por ejemplo, necesita de una capacidad aeróbica muy grande. Es probable que llegando a la meta recurra a su potencia anaeróbica a través de un sprint, pero jamás pensaría en correr a una velocidad superior al umbral por varios minutos, sabiendo que sus valores de ácido láctico van a dispararse por las nubes.

Por otro lado, la versatilidad de los deportes de conjunto hace que nuestro esquema de áreas de trabajo se sacuda hasta sus cimientos. No es casualidad: los deportes de resistencia de base III no se ajustan a un solo tipo de potencia o capacidad. ¿Por qué? Porque las necesitan todas.

Entender los conceptos de potencia y capacidad sirve, esencialmente, para orientar a la planificación de nuestros entrenamientos. Es obvio que la tarea es mucho más simple si se trata de un deporte individual, basta con saber en que áreas de la potencia y la capacidad se ubica para luego buscar los métodos de entrenamiento que permitan su desarrollo.

La importancia de la velocidad en los lanzamientos

Tradicionalmente asociamos a los lanzadores con biotipologías bien definidas. Tenemos esa imagen mental, esa representación, esa idea gráfica de que los lanzadores son tipos grandes, fornidos, capaces de movilizar grandes cargas con suma facilidad. Esto es verdad pero solo en parte, ya que los lanzadores son atletas, en efecto, fuertes, pero de nada les serviría esa fuerza si no fueran también sumamente potentes.

Considerando a los cuatro lanzamientos atléticos, es posible observar cuatro elementos que hacen a la cinemática de los mismos. Dejando de lado la cuestión técnica para meternos de lleno en el análisis propio del movimiento, estas cuatro variables son las encargadas de definifir si un lanzamiento fue bueno o malo.

  1. Altura de salida del implemento
  2. Angulo de salida del implemento
  3. Resistencia del aire
  4. Velocidad de salida del implemento

Es importante destacar que en lanzamientos largos, como martillo, disco o jabalina, estos parámetros tienen una importancia mayor que en lanzamientos como el de bala, donde la distancia recorrida por el implemento es más corta, con lo cual se minima la acción de ciertos factores.

Repasemos brevemente cada una de ellas para luego detenerlos en la que más nos interesa. Esta claro que la altura de salida del implemento es importante. Así, a iguales condiciones de fuerza y velocidad, un lanzador más alto lleva una clara ventaja en relación con otro más bajo.

En ángulo de salida es de suma importancia ya que determinará si el vuelvo es muy alto o muy bajo. En lanzamientos tales como jabalina y en disco, donde la forma del implemento también pone condiciones durante el vuelo, resulta un factor que debe trabajarse desde el inicio, ya que ciertas condiciones externas como el viento pueden hacer variar a este ángulo considerablemente.

La resistencia del aire también juega un rol muchas veces fundamental en disco y en jabalina no sólo por su diseño aerodinámico sino también por su peso. Tanto la bala como el martillo, al tratarse de esferas pesadas, no reciben la influencia de dicha fuerza como sí lo hacen los lanzamientos más livianos.

Sin embargo, y a pesar del papel que estas variables juegan en lanzamientos, la velocidad de salida del implemento es la más importante y determinante de todas. Repito: no estoy diciendo que las otras variables no sean importantes, simplemente hago resaltar la más importante de todas.

Y no solo eso: la velocidad de salida del implemento también es la más entrenable de todas las variables. Tanto la resistencia del aire como la altura del lanzamiento son inmodificables (yo no puedo decirle al viento que pare, o pedirle a mi cuerpo que crezca).  El ángulo de salida se puede mejorar, pero una vez alcanzado (algo relativamente sencillo) ya no se puede mejorar más.

El aumento de la fuerza muscular y un desarrollo armómico de la técnica, donde los segmentos desplazados se mueven en sintonía y todos los esfuerzos van encadenados, posibilitan que el implemento salga a una mayor velocidad, y por lo tanto alcance una distancia mayor.

Por tal motivo, el entrenador debe tener siempre presente que si desea mejorar las marcas de su atleta, este componente que pertenece al campo de la biomecánica no puede ser desestimado. Debe trabajar la velocidad en todas sus formas, y el desarrollo armónico de la técnica. Es importante que dicha técnica roce los límites de la perfección, y siempre ejecutada en el menor tiempo posible.

La potencia muscular

Si durante el descanso de su rutina de trabajo en el gimnasio usted se toma un segundo para observar, pronto notará a unos cuantos sujetos, la mayoría hombres, moviendo una gran cantidad de kilos y evidenciando un claro desarrollo muscular. Jamás dudaría de su fuerza (menos aun, de tener un pleito con ellos). Ahora bien, usted tampoco dudaría de la fuerza de un tenista de elite, cuya velocidad de saque supera los 100 km. por hora. Y es aquí donde aparece entonces la pregunta clave: ¿podrá el hombre del gimnasio realizar un saque tan veloz como el del tenista?

Aun si conocimientos específicos, usted ya sabe la respuesta: el fisicoculturista es mas “lento”. Pero lo cierto es que para entrar en tema, la afirmación debe cambiar de perspectiva: el tenista es más “potente”.

Este ejemplo es perfecto para entender el concepto de fuerza, ya que la fuerza no se manifiesta de una sola manera, sino de varias. El “tiempo” que esa fuerza tarde en presentarse es un indicador de potencia muscular. Cuando menos tiempo tarde, mayor potencia. Esto es así porque la potencia es el resultado de la relación existente entre fuerza y velocidad. Así llegamos a la conclusión de que la potencia es la capacidad de realizar un trabajo en el menor tiempo posible. En términos del entrenamiento deportivo, ser potente significa ser capaz de aplicar un gran fuerza a una gran velocidad y muy rápido.

Cuando hablamos de potencia muscular, hablamos de aumentar la fuerza a través del aumento de la velocidad y el achicamiento de los tiempos de ejecución. Si buscamos que nuestro deportista sea potente, es importante plantear ejercicios que demanden una ejecución explosiva, a expensas del único sistema energético capaz de sostenerlos: el anaeróbico aláctico. Este dato nos da la posibilidad de pensar en trabajos de corta duración y alta velocidad de ejecución, tal como sucede, por ejemplo, en el entrenamiento pliométrico.

Hoy, el concepto de “potencia” ha cobrado suma importancia en el ámbito de la preparación física. No es casualidad: un deportista necesita de la fuerza, pero también necesita expresar esa fuerza en el menor tiempo posible. Desde un saque de tenis a un remate de voley, desde un lanzamiento suspendido en handball hasta el salto en básquet, todo se reduce al acortamiento del tiempo de ejecución. Por lo tanto, un deportista vale mucho por ser fuerte, pero vale aun más por ser “potente”.

Para saber más:
– Fuerza, Potencia y Acondicionamiento físico (Horacio Anselmi)