La pretemporada

Cualquiera sea del deporte, nadie escapa a una verdad universal: la pretemporada es sinónimo de sufrimiento. Todos saben lo que se viene cuando empieza, y muy pocos están contentos con ella. No es casualidad: por lo general el deportista viene de sus vacaciones, el volumen de trabajo es algo importante y, sobre todas las cosas, no hay competencia.

La pretemporada tiene su espacio dentro de la teoría del entrenamiento deportivo. Se la conoce como “Período Preparatorio”, y suele dividirse en dos períodos claramente definidos: General y Especial. Esta división esta más marcada en los deportes individuales que en los grupales, por razones que obedecen tanto al calendario competitivio como a la metodología del entrenamiento.

Durante nuestra formación, la frase de oro decía: “El objetivo del período preparatorio es crear las bases para un buen período competitivo”. Y sí, efectivamente ése es el objetivo de la pretemporada. Pero veamos cada parte por separado:

  • Período preparatorio general: tiene como objetivo crear las bases para la adquisición de la forma deportiva, elevándose el nivel general de la capacidad de trabajo, a través del desarrollo de las capacidades condicionales y coordinativas. Los medios y los métodos de entrenamiento serán múltiples, apuntando siempre a lo general, y no a lo específico.
  • Período preparatorio específico: la dirección del entrenamiento tiene mayor dirección y mayor relación con las habilidades específicas del deporte. Se deberá intensificar el trabajo de tal manera que garantice el desarrollo amplio de las capacidades especiales del deporte en cuestión.

La duración de ambas etapas es relativa y en rigor depende exclusivamente del calendario de competencia, aunque algunas otras cuestiones como la disposición del material o de los espacios físicos para entrenar también pueden influenciar.  Por lo general, los deportes individuales suelen tener un período general más extenso que el específico, aunque en algunos casos suelen igualarse.

Una de las cuestiones clave a la hora de entender la relación que se da entre ambas, tiene que ver con los parámetros de volumen e intensidad. Si bien al prinicipio el volumen es relativamente bajo, porque el deportista llega de las vacaciones, comienza a elevarse paulatinamente, llegando a su pico al momento de culminar la etapa general. La intensidad, por su parte, se mantiene baja y comienza a elevarse a medida que entramos en el período específico de la pretemporada.

El otro factor importante tiene que ver con los trabajos específicos del deporte. Si bien ya hemos hecho esta salvedad antes, no esta de más recordad que durante el período general los entrenamientos serán mas globales, apuntaran a las formas primarias de la preparación física, y buscarán trabajar los grandes grupos musculares, a la vez que intentan mejorar los valores de consumo de oxígeno. Durante la fase específica, las ejercitaciones se vuelven cada vez más similares a las acciones técnicas del deporte en cuestión, y se focaliza el entrenamiento sobre las necesidades específicas del atleta.

Fundamentalmente, hay que entender que la pretemporada, o período preparatorio, es una fase de desarrollo, y que el período competitivo es una fase de mantenimiento. Esto significa que lo que no consiguió durante la primera parte del año, ya no se puede buscar más adelante, porque no hay tiempo. Hay que aprovechar los entrenamientos de principio de año, porque ése es el momento de alcanzar la forma deportiva que luego nos permitirá consechar los éxitos deseados en el próximo período.

– Para saber más: “Planificación del entrenamiento deportivo”, de Alfredo Ranzola Ribas

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