Handball: preparación física por puesto específico: el central

Es el jugador más inteligente del equipo. Se trata de un hábil y experimentado deportista que analiza en forma constante las diversas situaciones que se presentan a lo largo del encuentro. Debido a esto, suele ser a criterio de muchos entrenadores el jugador más importante de la cancha.

El central debe ser un jugador que domine los cambios de marcha a la perfección. Al momento de atacar, eealiza cruces, hace desdobles, participa en los contraataques y organiza el ataque posicional. Su labor activa en el repliegue también es fundamental. Al momento de defender, se ubica en medio del esquema táctico elegido, y desde ahí coordina las acciones pertinentes, a la vez que hace uso de sus recursos técnicos para recuperar la pelota.

Por tales motivos, el trabajo de fuerza específica no puede faltar en el central. Debe estar listo para tomar al pívot como así también a los laterales en penetración. Debe desarrollar un trabajo saltos que le permita bloquear los lanzamientos exteriores y a la vez tener la posibilidad de concretar él mismo esos ataques en caso de estar en posesión de la pelota.

El trabajo de velocidad del central debe contemplar desplazamientos que no vayan más allá de los 10 a 15 metros, que incorporen cambios de dirección, carreras laterales e incluso incorporen gestos técnicos, como pases de hombro u otros pases especiales.

En el entrenamiento del central resultado útil incorporar pequeños elementos tácticos en forma de problemas a resolver. Los trabajos de velocidad o de resistencia anaeróbica tanto láctica como aláctica pueden diagramarse en función de ejercitaciones con más de un objetivo. Por tal motivo, no es recomendable que el jugador trabaje solo y sin elementos, sino en conjunto y con la pelota.

Anuncios

Handball: preparación física por puesto específico: los extremos

Los extremos son los jugadores que mayor distancia cubren durante un partido, y un gran porcentaje suelen hacerlo en velocidad. Ya sea para un contraataque o para un repliegue defensivo, el extremo es el jugador que más espacio tiene por correr.

El extremo suele trabajar en línea recta, pero existen ocasiones donde realiza cruce o desdobles, y modifica su trayectoria de carrera. De todas formas, su principal forma de desplazamiento es en línea recta. Quizá sea el jugador que más justifique la utilización de métodos tradicionales de entrenamiento de la velocidad, como pasadas de 10 a 30 metros a máxima velocidad con recuperación completa entre cada una.

Sin embargo, y a pesar de que su carrera es en línea recta, no debemos olvidarnos de un elemento fundamental: la pelota. Por lo tanto, la velocidad del extremo será aprovechada en tanto y en cuanto el jugador pueda ponerla al servicio del objetivo del juego. Cuando se realicen trabajos de velocidad, sería muy provechoso incorporar acciones de contraataque aunque sea a un nivel muy bajo, sin ningún tipo de defensa. Pero es importante que el jugador pueda correr y a su ver disociar el tren interior del superior, buscar la recepción de la pelota y, eventualmente, lanzar al arco.

Otro elemento importante a considerar en el trabajo físico de los extremos tiene que ver con un lanzamiento que le es propio: el rectificado. Necesitará la potencia de piernas suficiente como para poder saltar buscando un importante ingreso áreo en la zona del arquero, al mismo tiempo que intentará inclinar lo más posible su cuerpo, casi llegando a colocarlo paralelo al piso. Para conseguir esto, necesitará un trabajo exclusivo de la zona media, tanto a nivel abdominal como lumbar, con ejercicios que contemplen movimientos rectos y oblicuos, atendiendo a la diferenciación en los gestos donde intervienen los abdominales y donde interviene el soas.

Desde la perspectiva de la ofensiva, deberán ser los precursores del contraataque. Cuando la pelota se vuelque hacia un lateral, el lateral opuesto deberá abandonar (en caso de que el entrenador así lo prefiera) provisionalmente a su par, con la idea de ganar algunos metros en la salida.

Por otro lado, deben ser capaces de manejar la fatiga propia que representa la continuidad entre la posición ofensiva y defensiva. Si debe salir al contraataque y éste falla y se pierde la pelota, debe regresar a su posición buscando una vez más la posibilidad de salir a atacar. En este sentido, la preparación de la resistencia a la velocidad es imprescindible.