El test de Conconi

El test de Conconi es un método indirecto para establecer el umbral anaeróbico (UAn). Se emplea generalmente en deportes cíclicos  y desde su aparición en 1982 ha ido cosechando seguidores y detractores por igual.

La polémica surge gracias al fundamento mismo del test, que se apoya en la relación entre frecuencia cardíaca e intensidad de ejercicio. Hagamos el análisis de la práctica: cuando empiezo una cierta actividad, mi frecuencia cardíaca aumenta. A medida que la intensidad del trabajo aumenta, la frecuencia cardíaca también aumenta. Sin embargo, pasado cierto punto (o si se quiere, pasada cierta “zona” de umbral”), la frecuencia deja de aumentar para estabilizarse, aún cuando la intesidad de trabajo sigue crecienco.

Ahora bien, ¿por qué es importante este punto o esta zona? Imaginemos a un fondista, más precisamente a un corredor de maratón, como para tener un ejemplo más claro. Es obvio que no puede correr a su máxima velocidad, ya que se agotaría en minutos, gracias a la acumulación de ácido láctico. Pues, esa es la idea. Mientras no pase mi umbral anaeróbico, el ácido láctico se mantiene en una relación de equilibrio entre lo que se produce y lo que se remueve. Por lo tanto, conocer mi umbral significa conocer mi velocidad máxima de carrera donde mantengo el lactato a rayo. El corredor entrará para levantar ese umbral, y correrá lo más rápìdo que pueda, siempre y cuando pueda mantener a esa velocidad por debajo de la “velocidad de umbral”, que es lo que en definitiva determinará el test.

Los seguidores del test aducen que se trata de un test prácito, fácil de adaptar al atletismo, el ciclismo o la natación, bastante confiable y con un aceptado grado de correlación. Por otra parte, sus detractores afirman que, al tratarse de un test indirecto, ofrece un margen de rror considerable y la frecuencia cardíaca, además, no sirve como valor de referencia ya que todavía no esta del todo claro su comportamiento., sobre todo a intensidades máximas y submáximas.

El test fue diseñado, en principio, para realizarse en pista. Sin embargo, a través de los años los entrenadores han sabido adaptarlo y utilizarlo en en cinta, volviéndolo más práctico.

Entre sus ventajas, el test de Conconi puede realizarse con poco material y el deportistas muy pronto “entiende” lo que tiene que hacer. Entre sus dificultades puede decirse que, al tratarse de un test indirecto, “predice” sus resultados a través de estimaciones que han sido sujeto de varias críticas. Por otro otro, es difícil controlar el esfuerzo, sobre todo cuando se realiza en pista.

El protocolo del test es bastate sencillo. Se inicia en la cinta a 10 km/h y cada 200 metros se aumenta la velocidad por 1/2 kilómetro. Una señal sonora sirve para identificar los cambios. Cuando se realiza en pista pueden colocarse conos cada 20 o 25 metros, para que el corredor pueda tener una referencia.

Trabajando con fondistas, para mí ha sido un test bastante interesante y bastante útil. Pienso que  a pesar de sus puntos negativos, es importante recalcar que los entrenadores con menos recursos tenemos que aprender a manejarnos con lo que tenemos. Y es probable que la frecuencia cardíaca no sea la mejor de las variables para medir, pero hasta el momento resulta la más rápida, útil y práctica.

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