Cosas que algunos entrenadores jamás haremos

Hace unos días, hablando con un colega acerca de las posibilidades de estudio y trabajo para un profesional de la educación física en Argentina, llegué a una curiosa conclusión:  varias de las cosas que hemos aprendido en nuestra profesión son totalmente prohibitivas. Existen muchas personas que se interesan en el entrenamiento deportivo, pero siempre vamos a depender de contactos más que de formación. Así, vamos acumulando una serie de contenidos que jamás pondremos en práctica.

A continuación, una lista de todas aquellas cosas que algunos entrenadores jamás haremos.. Algunas de estas cosas son más caras que otras, pero por distintos motivos todas son inaplicables.

  • Suplementación: Cualquier equipo o deportista individual que practique un deporte amateur no puede solventar la suplementación. Y cuando lo hace, no pueden pagarle a un médico o a un nutricionista. Incluso la creatina es costosa. Piensen que a 5 gramos diarios, medio kilo apenas alcanza para una semana en una plantel de 22 jugadores.
  • Antropometría: Sumemos el costo de un equipo y el costo de un curso de nivel 1. Esta bien que se trata de un grupo de herramientas que dura muchos años, pero pocas instituciones están dispuestas a realizar una inversión  en un preparador físico que tal vez se vaya del club en seis meses o un año.
  • Toma de lactato:  Cuando todavía era estudiante, mi profesor de entrenamiento apareció un dia con una peculiar dispositivo: “Se los traje para que lo vean”, dijo, “Pero nunca lo van a usar”, agregó. “Los reactivos son carísimos, valen para una sola vez y en un plantel necesitás un montón”. Sin palabras.
  • Plataforma de salto: Hace un tiempo habían bajado de precio, ahora volvieron a subir. Se trata de otro elemento que, cuidándolo bien, dura mucho tiempo. Aun así continua siendo una utopía para los deportes amateurs. Y no olvidemos que para su empleo en el “campo” hay que contar con una notebook.
  • Ergoespirometría: ¡Qué daría por tomar un “consumo” directo” La verdad es que no importa cuánto pueda dar. Quizá haya una o dos máquinas en todo el país, y seguramente no van a dejármela usar.
  • Máquina isocinética: ¿Cuántas veces hemos leído acerca de estas increíbles máquinas? Son maravillosas. Tan maravillosas  que jamás hemos visto una. Mientras tanto, nos arreglamos con una barra y unos discos.
  • Electroestimulación: Esta es mi favorita. A veces me pregunto ¿tendré la suerte un día de cruzarme con algún entrenador que haya empleado este método? Nisiquiera pido ver la maquinaria, me conformo con charlar con alguien que la haya usado.
  • Entrenamiento por vibraciones: Hace unos años estuve en una charla organizada por Mario Mouche donde uno de los expositores era un investigador brasilero que presentaba sus resultados respecto de los trabajos realizados en la máquina de vibraciones. Me pareció interesante. También inalcanzable.

Hay otros elementos en el entrenamiento deportivo con precios elevados: cardiotacómetros, trineos, vallas pliométricas, etc. Sin embargo, son herramientas que con un poco de esfuerzo un entrenador puede comprar y guardar.

Todo esto lo hemos visto en el profesorado, o en la licenciatura, o en los congresos, o en los seminarios. No estoy diciendo que no haya que estudiar estos contenidos. Al contrario. Hay que conocerlos para orientar mejor nuestra decisión el día en que podamos adquirir alguno. Hay que conocerlos por que son los elementos empleados en el alto rendimiento, justo donde queremos estar. Hay que conocerlos porque forman parte de nuestra profesión y no podemos darnos el lujo de no saber de ellos. Finalmente, hay que conocerlos porque todas las investigaciones del mundo giran en torno a ellas, y tal vez algún día nosotros podamos colaborar en esas investigaciones.

No lamentemos estudiar o haber estudiado estos temas. Lamentemos que muchas veces pesa más el valor de un contacto que la formación profesional. Es una lástima ver tanta gente trabajando mal, cuando existe tanta gente preparada para hacerlo bien.