El umbral anaeróbico

Ningún trabajo o ejercicio físico es completamente aeróbico o anaeróbico. Lo que la intensidad de la actividad hace, es que un sistema prevalezca sobre el otro. A mayor intensidad, mayor participación del sistema anaeróbico, y viceversa.

Entre estos dos grandes productores de energía existe un área conocida como zona de transición aeróbica – anaeróbica. Esta zona de transición se extiende, en teoría, desde los 2 mm. de lactato (umbral aeróbico) hasta los 4 mm. de lactato (umbral anaeróbico).

Por lo tanto, el umbral anaeróbico es el último bastión del steady-state (estado de equilibrio) de remoción del ácido láctico. Si se aumenta la intensidad del ejercicio o se mantiene en forma elevada, el organismo pierde su capacidad de conversión de lactato, y cruza el umbral. Cruzado ese umbral, el lactato producido supera la posibilidad de remoción y comienza a almacenarse en forma alarmante.

El umbral anaeróbico es importante en la preparación física gracias a su alto grado de entrenabilidad, que se acerca al 70%. Y además cobra vital importancia en pruebas superiores a los 10 minutos, donde el consumo máximo de oxígeno también es importante, pero se requiere de un buen sistema de remoción de ácido láctico.

Finalmente, y tal como aclaré más arriba, estas delimitaciones de umbral son absolutamente teóricas. Existe en la bibliografía abundante referencia a los umbrales individuales. El límite de 4 mm. de ácido láctico para el umbral anaeróbico es la manera más gráfica de entender la forma en que se van sucediendo las distintas áreas funcionales.

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