El entrenamiento de la Resistencia de Base 2 (RBII)

Según Navarro, Zintl y otros autores especialistas en el área del entrenamiento de la resistencia, dicha capacidad puede dividirse en dos grandes categorías, a saber:

  • Resistencias de base
  • Resistencia específicas

A su vez, dentro de las resitencias de base, podemos encontrar una nueva clasificación, que es la siguiente:

  • De base 1
  • De base 2
  • De base 3

De estos tres tipos de resistencia, la que más genera conflictos a la hora de comprenderla es la resistencia de base 2 (RBII). todos entiende perfectamente que la RBIII engloba a los deportes abiertos: esto ya de por sí es bastante claro como para despejar toda duda. Por otro lado, la RBI engloba a todas aquellas actividades de baja intensidad, es independiente del deporte y tiene relación con lo que solemos llamar “resistencia general”.

Pero, por sus características especiales, la RBII siempre resulta más difícil de analizar. A lo largo del post iremos viendo y analizando dichas características, a fin de echar luz sobre un tema poco discutido.

Para empezar, la RBII está íntimamente relacionada con la estructura motora específica, es decir, con el gesto deportivo. Desde este punto de vista, sus metas están en ganar economía de movimiento. Para ello, es importante que corredor salga a correr y el ciclista salga con la bicicleta. A diferencia de la RBI, que es de carácter inespecífico, los trabajos de RBII son exclusivos del deporte.

Debido a todo lo expuesto en el  párrafo anterior, es posible deducir que se trata de entrenamientos que no son transferibles, algo que no sucede en la RBI.

Otra diferencia con los trabajos de RBI tiene que ver con la vía metabólica. En el caso de los entrenamientos de RBI, siempre hablamos de situaciones aeróbicas (ya que las intensidades son bajas). En los trabajos de RBII estamos frente a situaciones mixmatas aeróbico-anaeróbicas , con valores superiores a los 4mmols. de lactato, y con velocidades superiores al umbral anaeróbico.

En los trabajos de RBII comienza a cobrar importancia no sólo la velocidad y la fuerza muscular, sino también las adaptaciones morfológicas y fisiológicas que pueden darse en éste sentido. Se apunta a mejorar la coordinación intermuscular y el soporte energético.

Se trata de esfuerzos más intensos que los de RBI, de hecho, el nivel más alto de intensidad para los entrenamientos de RBI son el piso de los entrenamientos de RBII (75%). Por tal motivo, también repercute sobre el aspecto psicológico del deportista, quien debe soportar intensidades submáximas durante largos períodos.

Finalmente, estamos frente a una clasificación que se aplica en deportistas entrenados y de rendimiento, específicamente dentro del campo de los deportes cíclicos. Los métodos más apropiados para el desarrollo de la RBII son los continuos intensivo y variable, los fracciones con intervalos largos y medios y el método de repeticiones con intervalos largos (Zintl, 1991).

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La resistencia de base III (RBIII)

Para el estudio de la resistencia, algunos de sus más destacados autores (Navarro, Zintl) han empleado una clasificación muy útil:

  • Resistencias de base
  • Resistencias específicas

Dentro de la primera clasificación podemos encontrar tres categorías:

  1. Resistencia de base I
  2. Resistencia de base II
  3. Resistencia de base III

Vamos a ocuparnos de la última, la RBIII, también conocida como resistencia acíclica.

La RBIII se manifiesta en deportes de conjunto y de combate, de ahí su identificación con el adjetivo acíclico, ya que ambos se componen de movimientos aislados que se suceden en forma aleatoria, distinto de lo que sucede en una carrera atlética, por citar un ejemplo.

Esta claro que el fútbol y el boxeo no se parecen en nada, pero en realidad comparten algo: la utilización anárquica de los sistemas energéticos. Un maratonista tiene bien definido su sistema: la vía oxidativa lo provee de toda la energía que necesita. En cambio, para un futbolista o un boxeador las cosas son muy distinta. En el primero, se debe soportar 90′ de juego, mantener una defensa frente a un ataque constante y realizar una salida de contraataque cuando sea necesario: tres acciones distintas, tres sistemas energéticos diferentes. En el segundo, se observa la necesidad de estar preparado para lanzar golpes potentes cada vez que se lo requiera, al tiempo que se debe mantener una guardia constante por 3′ y, además, aguantar la cantidad de asaltos que la pelea demande.

Vemos entonces dos premisas muy claras: la utilización de los tres sistemas energéticos por un lado, y su interacción aleatoria por el otro. Cubrir estas dos condiciones será el objetivo del entrenamiento de la RBIII. Para conseguir dicho objetivo, los trabajos deberán respetar ciertas condiciones (Zintl, 1991):

  • Resistencia aeróbica general con cargas de intesidad median a submáxima y cambio interválico de las cargas
  • Capacidad mayoritariamente aeróbica (VO2 máx.rel. entre unos 55-60 ml/kg/min)
  • Cambio constante de metabolismo mixto aeróbico-anaeróbico (promedio de 6-8 mmlo/l lactato sanguíneo)
  • Alternancia de actividades (diferentes formas de movimiento)

La RBIII se entrena, principalmente, a través del método intermitente. Este método, debido a sus características, es aplicable tanto en deportes de combate como en deportes de conjunto, a la vez que permite recrear situaciones similares a las de la competencia, donde los movimientos acíclicos, igual que los sistemas de producción de energía, se alternan de forma desordenada.

Veamos ahora algunas de las preguntas más frecuentes que aparecen cuando tratamos este tema. Por ejemplo, si tengo un equipo de fútbol ¿solamente hago trabajos de RBIII? No. Si bien es cierto que los entrenamientos del tipo intermitente posiblemente cuenten con un importante protagonismo, un jugador de fútbol no puede dejar de realizar trabajos de otras resistencia, tanto de base como específicas.

¿La RBIII sòlo se trabaja con entrenamientos intermitentes? No. Hay que recorar que tanto los partidos como las peleas también son situaciones de entrenamiento, y por lo tanto así deben ser consideradas dentro de la planificación.

¿Sirve entrenar la RBIII en corredores, nadadores o ciclistas? Para nada. Las características de su deporte los ubica dentro de las distintas resistencias específicas, y por lo tanto su entrenamiento debe adecuarse a estos parámetros. Y si bien es cierto que en ocasiones especiales y debido a motivos tácticos el corredor entrena cambios de ritmo, no podemos considerar a esos entrenamientos como propios de la RBIII.

La Resistencia

¿Qué tienen en común un futbolista, un boxeador y un maratonista? No me gusta el suspenso así que no voy a dejar la respuesta para el final: no tienen nada en común. ¿Cómo? ¿Pero no es que los tres necesitan resistencia para soportar un encuentro? ¿No es ese el nombre del artículo? Sí, ese el nombre del artículo y sí, los tres necesitan resistencia para soportar un encuentro. Pero el tipo de resistencia que necesita cada uno de ellos es tan distinto, que casi casi nos estamos refiriendo a una capacidad diferente.

Pero antes de continuar, definamos primero a la resistencia como capacidad física. El concepto de resistencia en la actualidad contempla esfuerzos con duraciones muy amplias que van desde los 20 segundos hasta 6 horas y más. La mayoría de las definiciones sostienen en común el concepto de capacidad psicofísica del deportista para resistir la fatiga (Bomba 1983; Ozolín, 1983; Platonov, 1988; Weineck, 1988). El principal factor que limite, y al mismo tiempo, afecta al rendimiento de un deportista es la fatiga (Navarro, 1988)

Personalmente, la definición que más me gusta es la Zintl (1991) que la define como la “capacidad para resistir psíquica y físicamente a una carga durante largo tiempo produciéndose finalmente un cansancio insuperable debido a la intensidad y la duración de la misma y/o de recuperarse rápidamente después de esfuerzos psíquicos y psíquicos”.

Como podemos ver, esta definición no sólo habla de la resistencia en relación a la fatiga sino que además incluye los términos de intensidad, duración y recuperación. Estos tres indicadores son fundamentales a la hora de entender que tipo de resistencia esta juego. Si observamos los ejemplos empleados más arriba, notaremos que tanto la intensidad como la duración y los tiempos de recuperación son muy distintos en un futbolista, un boxeador o un maratonista. En otras palabras, hablamos de distintos tipos de resistencia.

Entender este concepto es de capital importancia porque cada tipo de resistencia tiene, a su vez, un tipo de entrenamiento mas o menos específico. A un maratonista no le sirve de nada hacer piques cortos de velocidad, y para un boxeador será mucho mejor realizar una sesión de resistencia con un sparring que correr 90 minutos a 140 pulsaciones.

La clasificación de la resistencia que mejor creo ejemplifica todo esto, es la que binda Zintl (1991) en su obra “Entrenamiento de la resistencia”, donde realiza una clara sinopsis de los diferentes tipos de resistencia, a saber:

Resistencia de base: Carácter básico para desarrollar otras capacidades, que se divide en:

  • Resistencia de base I: independiente de la modalidad deportiva
  • Resistencia de base II: relacionada con la modalidad deportiva
  • Resistencia de base III: resistencia en juego/lucha con cambios acíclicos de la carga

Resistencia específica: Enfocada en la estructura de la carga específica de la modalidad, relación óptima entre intensidad y duración de la carga, que se divide en:

  • Resistencia de duración corta (35 segundos a 2 minutos)
  • Resistencia de duración media (de 2 a 10 minutos)
  • Resistencia de duración larga I (de 10 a 35 minutos)
  • Resistencia de duración larga II (de 35 a 90 minutos)
  • Resistencia de duración larga III (de 90 minutos a 6 horas)
  • Resistencia de duración larga IV (más de 6 horas)

Lo bueno de esta clasificación es que permite separar los deportes de conjunto y combate (resistencia de base III) de las distintas modalidades de los deportes individuales (atletismo, ciclismo, natación, etc). Esto ayuda a los entrenadores a planificar con mayor precisión sus entrenamientos, entendiendo que los requerimientos de cada deportes son específicos de cada deporte. Y que si bien el atletismo es “el padre de los deportes” y que un partido de fútbol promedio dura 90 minutos, de nada le sirve a un jugador salir a trotar a baja o media intensidad durante todo ese tiempo, porque estamos hablando casi casi de capacidades diferentes.

– Para saber más: “La Resistencia”, de Fernando Navarro Valdivieso, Gymnos Editorial