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Vacaciones 2010

Hola amigos de entrenamientodeportivo.wordpress!!

Sé que desde hace varios días no han visto nada nuevo en nuestras páginas. Les pido disculpas por eso. Quienes acostumbran leer los mensajes sabrán que he tenido un mes muy movido, con muchos proyectos personales dando vueltas. Estos proyectos me han quitado tiempo para escribir nuevas entradas, pero me he mantenido fiel a la respuesta que los comentaristas demandan.

Mañana salgo de vacaciones para la hermosa ciudad de Mendoza, al oeste de Argentina, pegada a la Cordillera de los Andes. Difícilmente pueda encontrar algún acceso a internet en aquellas montañas tan altas y alejadas de la civilización. Sólo quiero decirles que sigan escribiendo, consultando, pregutando y sugiriendo como siempre, y ni bien pueda comenzaré a contestar a todos y a cada uno de ustedes, como siempre lo hice.

En poco más de una semana estaré de nuevo con ustedes, compartiendo fotos y anécdotas de un viaje que promete ser increíble. Espero que sepan entender este paréntesis en las publicaciones, sabiendo que por delante falta todo un año por compartir.

Aprovecho la ocasión para contarles que por estas fechas cumplimos dos años de vida, sumando mas de 300 mil visitas. Esto sin dudas es un aliento a seguir buscando nuevos temas y profundizando en los que ya fueron vistos. Como siempre espero contar con ustedes a la hora de seguir pensando en distintas temáticas.

Felices vacaciones para todos… para los que tienen la suerte de irse por unos días y para los que se quedan en casa. Descansar del trabajo es, sin duda, uno de los regalos más lindos que podemos tener.

Saludos y hasta pronto

Se trata de dos testeos diferentes que, gracias a sus similitudes, muchas veces se los toma como si fuera uno solo. Revisemos sus puntos en común:

  • Los dos miden la potencia aeróbica máxima
  • Los dos establecen una velocidad máxima
  • Los dos consisten en una carrera de ida y vuelta de 20 metros
  • Los dos siguen una señal sonora
  • Los dos aumentan progresivamente la velocidad
  • Los dos finalizan cuando el corredor no alcanza la señal

Entonces ¿donde esta la diferencia? En palabras del licenciado Sebastián Del Rosso, a quien he consultado para ayudarme en el siguiente post, la “diferencia principal es que en el test de Leger (Course Navette) la velocidad se incrementa a cada minuto en 0.5 km/h mientras que en el yo-yo de resistencia cada palier (o velocidad) tiene un número de repeticiones comenzando por 7 en la primera velocidad, aumentando a 8 en las velocidades 2-4, 9 reps para las velocidades 5-6, y llega a 15 en las velcidades 19-20. Las otras diferencias son la ecuación de predicción del consumo máximo de oxigeno y la ecuación que se utiliza para deteminar la vVO2máx.”

¿Cómo se calcula la velocidad aeróbica máxima (VAM)?

Obtención de la velocidad aeróbica máxima en el yo-yo test:

  • EL nivel 1 comienza a 8km/h y aumenta medio kilómetro cada nivel. Para nivel 16:3, el corredor llegó a 15.5 km/h
  • El valor en km/h se pasa a mts/seg. Para realizar la conversión, se multiplica la velocidad por 1000 y se la divide por 3600. Así, 15km/h es igual a 4,3 mts/seg

Obtención de la velocidad aeróbica máxima en el Course Navette:

  • Se emplea una Tabla de correlación de datos. Para un corredor que ha alcanzado el Nivel 15, su velocidad será de 15,5 mts/seg

¿Cómo calcular el consumo máximo de oxígeno (VO2 máx)?

Obtención del VO2 máx en el yo-yo test:

  • Se determina el nivel y la distancia alcanzada empleando una Tabla de Resultados (Por ejemplo, al nivel 16:3 le corresponden 3100 metros)
  • Se lleva el nivel alcanzado a una Tabla de Conversión y se busca la equivalencia (Para el nivel 16:3 corrresponde 65,8 ml(min(kg)

Obtención del VO2 más en el Course Navette:

  • Se aplica cualquiera de las dos fórmulas más utilizadas

1) VO2 máx = 5,857 . velocidad (km(h)  19,458

2) VO2 máx= 31,025 + 3,238 . velocidad (km(h) – 3,248 . edad + 0,1536 . velocidad . edad

No hay acuerdo entre los autores (algo bastante común, por cierto) acerca de la edad tope del rendimiento deportivo. Sin embargo, pueden tomarse a los 40 años como el punto de inflexión para el comienzo de la pérdida del estado física. Si, ya sé que todavía no podemos hablar de “vejez”, pero es ahí donde empieza el deterioro que no podemos evitar, aunque sí retrasar.

Años más, años menos, tanto hombres como mujeres se ven atados a esta inexorable ley de vida que se manifiesta en el desgaste anatómico y funcional.  Consecuencias tales como la disminución de la capacidad respiratoria y cardíaca o la calcificación ósea son inevitables.

    Por todo esto, la actividad física es fundamental. El trabajo de tipo aeróbico debe ser la base del entrenamiento, el cual debe realizarse siempre a una frecuencia cardíaca baja y/o media. Caminatas al aire libre y trote suave hasta 20′ o 30′ son elementos imprescindibles.

    El control médico es fundamental, aún en personas que han realizado una intensas actividad física a lo largo de su vida. Esto es así debido a que si bien es cierto que existen muchos factores que favorecen el entrenamiento en sujetos activos, no hay garantías para dejar de padecer los “achaques” propios de la edad.

    Las caminatas diarias pueden ir acompañadas, progresivamente, por un trote suave, bicicleta, natación, tenis o, incluso, gimnasio. El gimnasio, por supuesto, siempre debe ser llevado a la práctica con bajas intensidades, con pesos que permitan un número generoso de repeticiones, asegurando la participación activa del sistema aeróbico.

    Es importante tener presente que en esta etapa el objetivo no es el alto rendimiento, sino mantener los niveles de fuerza y resistencia que permitan la cómoda realización de las actividades cotidianas.

    Audio del yo-yo test

    Y sí, aquí está el regalo prometido. Tantas veces solicitado, el audio del yo-yo test por fin esta al alcance de todos. Que lo disfruten y sobre todo… que lo utilicen mucho! Aclaración: el material no lo subí yo, sino que lo encontré guardado en un servidor.

    DESCARGAR

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    En el ámbito del entrenamiento de la fuerza, el par “alimentación-suplementación” es prácticamente indivisible. En el campo de la resistencia la cuestión ha sido muy distinta. Todos los fondistas concuerdan en que los alimentos son importantes en su preparación, pero a diferencia de sus colegas del gimnasio, son muy pocos los que conocen cuál es la suplementación adecuada.

    Después de consultar con varios entrenadores dedicados a la resistencia, he podido sintetizar algunas indicaciones y elaborar una corta lista de las sustancias más usadas.Veamos ambas cosas:

    • Hay que considerar el tipo de resistencia que se trabaja. La demanda energética varía entre corredores de medio y fondo y fondo, (1500 mts a 3000 mts) y también cambia en corredores de fondo entre sí (media maratón o maratón)
    • Hay que asegurarse de que la suplementación es realmente necesaria. Muchas veces la alimentación alcanza y sobra para complir con las demandas del entrenamiento.
    • No se puede suplementar todo el año. Frente a las necesidades propias de cada período de entrenamiento, el entrenador deberá ubicar con cuidado el momenot justo para los suplementos.
    • Muchas sustancias son producidas por nuestro propio cuerpo, lo cual hace necesaria una revisión de un especialista (nutricionista o médico) que determine el alcance de la suplementación.

    A continuación, una pequeña lista de las sustancias más empleadas por los fondistas, a criterio de los entrenadores consultados:

    1. Carnitina: Es una conocido “quemador de grasa”.  Si traducimos los términos vulgares, podemos afirmar que se encarga de acelerar el proceso de oxidación de los ácidos grasos, revelando así su importancia en todas aquellas pruebas donde el sistema oxidativo es protagonista. Casi no esta presente en el mundo vegetal, siendo su principal fuente las carnes rojas. Los entrenadores aseguran que los corredores aumentan su resistencia a la fatiga al tiempo que recuperan más rápidamente.
    2. Glutamina: Es el aminoácido no esecial (lo fabrica el organismo) más abundante del cuerpo. La investigación ha demostrado que sus efectos ayudan a la recuperación post-ejercicio de igual manera que un descenso pronunciado puede provocar fatiga o sobreentrenamiento. En los gimnasios suele emplearse como medio para evitar la pérdida de volumen muscular.

    ¿Y qué pasa con la creatina? En este punto, todos los entrenadores concuerdan: la creatina no sirve para los fondistas. La creatina se emplea en situaciones de fuerza y velocidad (potencia), en un ámbito anaeróbico – aláctico, muy distinto al de las carreras de resistencia, un ámbito generalmente aeróbico.

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    Para el estudio de la resistencia, algunos de sus más destacados autores (Navarro, Zintl) han empleado una clasificación muy útil:

    • Resistencias de base
    • Resistencias específicas

    Dentro de la primera clasificación podemos encontrar tres categorías:

    1. Resistencia de base I
    2. Resistencia de base II
    3. Resistencia de base III

    Vamos a ocuparnos de la última, la RBIII, también conocida como resistencia acíclica.

    La RBIII se manifiesta en deportes de conjunto y de combate, de ahí su identificación con el adjetivo acíclico, ya que ambos se componen de movimientos aislados que se suceden en forma aleatoria, distinto de lo que sucede en una carrera atlética, por citar un ejemplo.

    Esta claro que el fútbol y el boxeo no se parecen en nada, pero en realidad comparten algo: la utilización anárquica de los sistemas energéticos. Un maratonista tiene bien definido su sistema: la vía oxidativa lo provee de toda la energía que necesita. En cambio, para un futbolista o un boxeador las cosas son muy distinta. En el primero, se debe soportar 90′ de juego, mantener una defensa frente a un ataque constante y realizar una salida de contraataque cuando sea necesario: tres acciones distintas, tres sistemas energéticos diferentes. En el segundo, se observa la necesidad de estar preparado para lanzar golpes potentes cada vez que se lo requiera, al tiempo que se debe mantener una guardia constante por 3′ y, además, aguantar la cantidad de asaltos que la pelea demande.

    Vemos entonces dos premisas muy claras: la utilización de los tres sistemas energéticos por un lado, y su interacción aleatoria por el otro. Cubrir estas dos condiciones será el objetivo del entrenamiento de la RBIII. Para conseguir dicho objetivo, los trabajos deberán respetar ciertas condiciones (Zintl, 1991):

    • Resistencia aeróbica general con cargas de intesidad median a submáxima y cambio interválico de las cargas
    • Capacidad mayoritariamente aeróbica (VO2 máx.rel. entre unos 55-60 ml/kg/min)
    • Cambio constante de metabolismo mixto aeróbico-anaeróbico (promedio de 6-8 mmlo/l lactato sanguíneo)
    • Alternancia de actividades (diferentes formas de movimiento)

    La RBIII se entrena, principalmente, a través del método intermitente. Este método, debido a sus características, es aplicable tanto en deportes de combate como en deportes de conjunto, a la vez que permite recrear situaciones similares a las de la competencia, donde los movimientos acíclicos, igual que los sistemas de producción de energía, se alternan de forma desordenada.

    Veamos ahora algunas de las preguntas más frecuentes que aparecen cuando tratamos este tema. Por ejemplo, si tengo un equipo de fútbol ¿solamente hago trabajos de RBIII? No. Si bien es cierto que los entrenamientos del tipo intermitente posiblemente cuenten con un importante protagonismo, un jugador de fútbol no puede dejar de realizar trabajos de otras resistencia, tanto de base como específicas.

    ¿La RBIII sòlo se trabaja con entrenamientos intermitentes? No. Hay que recorar que tanto los partidos como las peleas también son situaciones de entrenamiento, y por lo tanto así deben ser consideradas dentro de la planificación.

    ¿Sirve entrenar la RBIII en corredores, nadadores o ciclistas? Para nada. Las características de su deporte los ubica dentro de las distintas resistencias específicas, y por lo tanto su entrenamiento debe adecuarse a estos parámetros. Y si bien es cierto que en ocasiones especiales y debido a motivos tácticos el corredor entrena cambios de ritmo, no podemos considerar a esos entrenamientos como propios de la RBIII.

    La pisada

    Muchas veces los corredores suelen manifestar dolores comunes: tobillo, rodilla y cadera van a la cabeza. Estos dolores pueden ser provocados, en ocasiones, por acumulación de fatiga y/o escasa recuperación. Pero en otros casos pueeden deberse a una pisada incorrecta.

    El análisis de la pisada se realiza desde varias perspectivas. Para empezar, hay que considerar la posición del pie al tomar contacto con el suelo. Desde esta perspectiva, algunos suelen orientar la punta del pie hacia afuera y otros hacia adentro. La posición idea es, obviamente, apuntando hacia adelante. Este problema puede deberse a deformaciones óseas a nivel de la rodilla, y que producen una mala orientación del pie. Biomecánicamente la pisada es deficiente porque la fuerza de impulsión no concuera con la línea de la carrera, y por lo tanto hay un “mal-gasto” de energía.

    Otro aspecto a considerara es la amortiguación realizada por el talón y la impulsión producida por el metatarso y los dedos. Pueden aparecer casos donde al caer el corredor apoya todo el pie, o donde al despegar empuja con todos los dedos al mismo tiempo (cuando debería ser el gordo el último en empuja). Este problema puede deberse a malformaciones óseas en el tobillo, o también a la tensión excesiva de los músculos plantares. La forma del pie esta preparada para caer sobre el talón e impulsar con los dedos, y por lo tanto esto debe respetarse para evitar futuras lesiones.

    El tercer aspecto a considerar es la pisada propiamente dicha, es decir, el momento durante el cual la mayor parte de la planta del pie esta en contacto con el suelo. Si observamos una pisada desde atrás, podremos ver una línea imaginaria que va de forma paralela al suelo y que cruza a la altura de los maléolos. También veremos otra línea, en este caso perpenticular al suelo, que baja por el centro de la pierna. En la posición neutra, que es la idea, estas líneas convergen a 90º. Cuando el ángulo es mayor, estamos frente a una patología llamada “pie supinador”. Y cuando el ángulo es menor, estamos frente a un “pie pronador”. Estos dos tipos de pisada pueden traer serios problemas que afectarán, incluso, a la estructura ósea del pie.

    Finalmente hay que considerar el arco del pie. Todos conocen las desventajas del pie plano, pero pocos han escuchado hablar del “pie cavo”. El pie cavo es una patología inversa al pie plano, y por lo tanto presenta un arco muy elevado, haciendo que la distribución del peso hacia el talón y los dedos se acentúe en relación a un arco normal. El pie cavo también produce deformaciones en el pie que con el tiempo pueden volverse muy dolorosas.

    El punto central de todo este tema es que los problemas del pie terminan por alcanzar a las mismísimas vértebras cervicales, si es que la patología se intensifica y prolonga en el tiempo. Así es como van apareciendo dolores de rodilla, cadera, columna y cuello. ¿Qué nos conviene hacer? Para empezar, buscar un centro especializado en estudios del pie, a fin de conocer nuestra pisada y entrenar para mejorarla. Con ese conocimiento encima, basta con elegir los modelos de zapatilla que más nos gusten, siempre y cuando sean los correctores para nuestro tipo de pisada. Cuidar nuestros pies significa cuidar y mejorar nuestra mecánica de carrera.

    Nutrición es una carrera universitaria diseñada para ser llevada a cabo, como mínimo, en cinco años. Y esto es igual tanto en instituciones privadas como públicas. Cinco años es mucho tiempo. Es válido pensar, entonces, que no se trata solamente de armar dietas, diseñar planes, conocer la composición de los alimentos o saber qué y cuándo comer. Y sin embargo, descartamos al nutricionista… no lo tenemos en cuenta. Todos pretendemos saber “cuidarnos” y, como sabemos “algo” de “algunos” alimentos, ya nos creemos especialistas.

    Pero descartar al nutricionista es un grave error. El nutricionista es un profesional que conoce a los sistemas energéticos y a su interacción, puede establecer relaciones clave entre el entrenamiento y la dieta y posee un caudal de información específica que resulta fundamental en el proceso de preparación de un atleta.

    Muchas veces habrán leído (y lo seguirán haciendo) que siempre recomiendo visitar al nutricionista cuando me plantean alguna consulta referida a la alimentación. Esto no es porque prefiera no contestar, sino porque no esta bien meterse en un terreno que no es el propio. Hablar sobre nutrición sería un gesto irresponsable de mi parte. Y esto es lo que me lleva a mi próximo punto.

    El instructor del gimnasio se ha capacitado para enseñar y planificar ejercicios tenienda en cuenta los diversos componentes de la carga (volumen, intensidad, etc), pero no se ha capacitado para decirnos que comer… y muchos menos que suplementos tomar. Muchos hablan desde su experiencia, sin tener en cuenta el marco teórico en el que se sustenta cada consejo que dan. Y ni hablemos de obviar por completa el principio de individualidad de las cargas.

    Los vendedores de tiendas naturitas, por su parte, tampoco tienen la formación suficiente como respaldar sus recomendaciones. Ellos simplemente venden. Y la química de los alimentos es muy importante ya que se requiere de alguien calificado para su interpretación.

    Entrenamiento, descanso y alimentación son pilares en la formación de un deportista, y se requiere de un especialista para cuidar cada elemento. Cada vez que tengas dudas acerca de qué comer, cuándo y cómo, saquen un turno con el nutricionista. Si se trata de uno especializado en deportes, mejor todavía. Lo importante es no dejarse llevar por el consejo de amigos o instructores y escuchar a las personas que se han formado en ese temas específico.

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    Cada tanto, el escenario del entrenamiento deportivo se ve sacudido por la aparición de algún método que promete ser revolucionario. Este es el caso del llamado “entrenamiento funcional”, el cual ha iniciado su camino de pruebas, ensayos y testeos, y sólo el tiempo dirá si sus defensores o sus detractores son los dueños de la razón. Pero, ¿qué es en definitiva el entrenamiento funcional?

    Se trata de un sistema de entrenamiento basado en la realización de ejercicios libres destinados al desarrollo de varias capacidades, y que se presentan en forma aleatoria.  En otras palabras, hablamos de un sistema que busca potenciar la fuerza, la resistencia y la velocidad a través de la ejecución de ejercicios que, sin seguir un orden específico, tienen como objetivo a la funcionalidad de las acciones realizadas.

    Veamos un ejemplo para entenderlo mejor: si en gimnasio usted recibe un ama de casa, entonces se enfrenta a dos opciones: hacer el tipico trabajo de cinta, bicicleta y baston, o llevar a cabo un tipo de entrenamiento que le sirva para realizar mejor y con menos agotamiento las tareas que realiza todos los días. En otras palabras, puede optar por entrenarla de tal manera que subir escaleras, cargar bolsas, mover muebles o arreglar la casa sean tareas mucho mas fáciles de realizar.

    Pero el entrenamiento funcional va más allá del trabajo de las capacidades con el objetivo de agilizar la tarea de todos los días. Su filosofía radica en el hecho de ser pensado como un método que ayude a la funcionalidad del organismo, es decir, que la fuerza, la resistencia y la velocidad están al servicio de las actividades que realiza el sujeto. En este contexto es mucho más fácil entender que el ejemplo de la señora que va al gimnasio es sólo una parte.

    Si llevamos el entrenamiento funcional al ámbito deportivo, veremos que resulta muy útil en deportes de combate gracias a su criterio de diversidad: un luchador necesita ser fuerte, pero esa fuerza debe estar al servicio de los movimientos que realiza, y durante todo el tiempo que sea necesario, en intervalos que nunca son regulares.

    Lo cierto es que el entrenamiento funcional en verdad no es nada nuevo: ya en el siglo XIX la escuela francesa de educación física presentaba una concepción natural y utilitaria del ejercicio físico. De hecho, su principal exponente nació en 1857, se llamaba George Hebert, y postulaba que los ejercicios físicos debían tener un carácter natural y servir al desarrollo físico integral del individuo.

    Tampoco es muy nueva la metodología que desarrolla este sistema de entrenamiento. Si observamos, un trabajo de estas características puede estar integrado por 1 serie de saltos, carrera continua, dominadas y peso muerto. Basta hablar con un entrenador de más de 60 años para descubrir que una metodología similar se empleaba hace mucho tiempo como parte de la formación física de base.

    Ahora ya sabemos que se trata de un antiguo saber reconvertivo. Pero lo realmente importante es saber si es útil o no. El punto pasa por identificar su puntos fuertes y débiles. ¿Cuáles son sus ventajas? Trabaja desde lo funcional, busca y respeta la integridad del sujeto y es especial para deportes de combate y en la formación de fuerza de seguridad. ¿Y cuáles son sus desventajas? En deportes individuales o de conjunto sólo es útil en ciertas etapas de la formación debido a la dificultad que aparece a la hora de cuantificar las cargas. También es difícil estimar el esfuerzo ya que todas las capacidades trabajan al mismo tiempo.

    Al fin y al cabo ¿sirve?. Ningún sistema es perfecto, y lo ideal es saber combinar lo mejor de cada uno. Me parece interesante probarlo en ciertos momentos, como también creo prudente no volverse loco con cualquier sistema de entrenamiento que se ponga de moda. Después de todo, si algo da resultados ¿para qué cambiarlo? Es obvio que en ciertos campos el entrenamiento funcional tiene efectos positivos garantizados, y en los demás todavía falta mucha investigación. Pueden intentarlo y ver los resultados, al fin de cuentas es lo que todo entrenador persigue.

    El modelo clásico para el desarrollo de la potencia ha sido por años la secuencia iniciada por los trabajos de fuerza máxima y continuada por los de fuerza explosiva, unidos por los ejercicios de transferencia.  Sin embargo, en el entrenamiento de los deportes colectivos, la preparación física se enfrenta con un gran problema: la falta de tiempo. Los compromisos deportivos y el ajustado calendario de encuentros que debe realizar un equipo muchas veces no permite dedicar el tiempo necesario al desarollo de cada una de las capacidades. Por tal motivo, los entrenadores comenzar a buscar métodos que permitieran trabajar las distintas manifestaciones de la fuerza con ganancias aceptables y en un tiempo relativamente corto. Así fue como se llegó al método de contrastes.

    El método de contrastes, también conocido como “método búlgaro” debido a su país de origen, es muy claro en su propuesta: alternar cargas que van desde el 40-50% al 90% con movimientos a máxima velocidad (Cometti, 1999). Y a diferencia de los métodos piramidales de entrenamiento de la fuerza, aquí las cargas pesadas se alternan (se “contrastan”) con las cargas livianas. Esto trae como resultado un aumento de la fuerza explosiva gracias a la activación de unidades motoras rápidas.

    En su forma más básica puede llegar a emplear dos ejercicios, aunque en algunos casos pueden emplearse 3 sin ningún problema. Por otro lado, existe una variante interesante propuesta por Cometti (1999), donde las cargas pesadas se combinan con ejercicios sin carga. A este tipo de trabajo el autor se refiere como “contrastes acentuados”, y si bien ha demostrado ser bastante efectivo, todavía requiere de mucha investigación antes de llegar a sólidas conclusiones.

    Es importante diferenciar al método de contrastes del método complejo, un poco más nuevo y también aplicable en los deportes de conjunto, donde las cargas altas se contrastan con pliometría, carreras o incluso trabajos técnico tácticos. En este sentido, el método de contraste tiene una serie de características que lo identifican:

    • Repeticiones: de 2 a 10′
    • Series: de 2 a 5′
    • Micropausa: hasta 30″
    • Macropausa: de 2 a 10′
    • Frecuencia semanal: 3

    Por otro lado, es importante destacar que el método de contrastes no es para cualquiera. Debido al trabajo continuo con cargas elevadas, se recomienda sólo en atletas experimentados y con aceptables niveles de fuerza, capaces de soportar un entrenamiento de tales características. Deben elegirse ejercicios simples (Cometti, 1999) al tiempo que deben ser ubicados cerca del final del período preparatorio (Bompa, 1999).

    Sin lugar a dudas, la gran ventaja que ofrece el método de contrastes es la relación resultados / tiempo. Para equipos donde a veces no hay tiempo de hacer hacer el camino que va desde la fuerza máxima hasta la fuerza explosiva pasando por la transferencia, el empleo de éste método sirve como un efectivo medio para alcanzar la potencia muscular.

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