Cada tanto, el escenario del entrenamiento deportivo se ve sacudido por la aparición de algún método que promete ser revolucionario. Este es el caso del llamado “entrenamiento funcional”, el cual ha iniciado su camino de pruebas, ensayos y testeos, y sólo el tiempo dirá si sus defensores o sus detractores son los dueños de la razón. Pero, ¿qué es en definitiva el entrenamiento funcional?
Se trata de un sistema de entrenamiento basado en la realización de ejercicios libres destinados al desarrollo de varias capacidades, y que se presentan en forma aleatoria. En otras palabras, hablamos de un sistema que busca potenciar la fuerza, la resistencia y la velocidad a través de la ejecución de ejercicios que, sin seguir un orden específico, tienen como objetivo a la funcionalidad de las acciones realizadas.
Veamos un ejemplo para entenderlo mejor: si en gimnasio usted recibe un ama de casa, entonces se enfrenta a dos opciones: hacer el tipico trabajo de cinta, bicicleta y baston, o llevar a cabo un tipo de entrenamiento que le sirva para realizar mejor y con menos agotamiento las tareas que realiza todos los días. En otras palabras, puede optar por entrenarla de tal manera que subir escaleras, cargar bolsas, mover muebles o arreglar la casa sean tareas mucho mas fáciles de realizar.
Pero el entrenamiento funcional va más allá del trabajo de las capacidades con el objetivo de agilizar la tarea de todos los días. Su filosofía radica en el hecho de ser pensado como un método que ayude a la funcionalidad del organismo, es decir, que la fuerza, la resistencia y la velocidad están al servicio de las actividades que realiza el sujeto. En este contexto es mucho más fácil entender que el ejemplo de la señora que va al gimnasio es sólo una parte.
Si llevamos el entrenamiento funcional al ámbito deportivo, veremos que resulta muy útil en deportes de combate gracias a su criterio de diversidad: un luchador necesita ser fuerte, pero esa fuerza debe estar al servicio de los movimientos que realiza, y durante todo el tiempo que sea necesario, en intervalos que nunca son regulares.
Lo cierto es que el entrenamiento funcional en verdad no es nada nuevo: ya en el siglo XIX la escuela francesa de educación física presentaba una concepción natural y utilitaria del ejercicio físico. De hecho, su principal exponente nació en 1857, se llamaba George Hebert, y postulaba que los ejercicios físicos debían tener un carácter natural y servir al desarrollo físico integral del individuo.
Tampoco es muy nueva la metodología que desarrolla este sistema de entrenamiento. Si observamos, un trabajo de estas características puede estar integrado por 1 serie de saltos, carrera continua, dominadas y peso muerto. Basta hablar con un entrenador de más de 60 años para descubrir que una metodología similar se empleaba hace mucho tiempo como parte de la formación física de base.
Ahora ya sabemos que se trata de un antiguo saber reconvertivo. Pero lo realmente importante es saber si es útil o no. El punto pasa por identificar su puntos fuertes y débiles. ¿Cuáles son sus ventajas? Trabaja desde lo funcional, busca y respeta la integridad del sujeto y es especial para deportes de combate y en la formación de fuerza de seguridad. ¿Y cuáles son sus desventajas? En deportes individuales o de conjunto sólo es útil en ciertas etapas de la formación debido a la dificultad que aparece a la hora de cuantificar las cargas. También es difícil estimar el esfuerzo ya que todas las capacidades trabajan al mismo tiempo.
Al fin y al cabo ¿sirve?. Ningún sistema es perfecto, y lo ideal es saber combinar lo mejor de cada uno. Me parece interesante probarlo en ciertos momentos, como también creo prudente no volverse loco con cualquier sistema de entrenamiento que se ponga de moda. Después de todo, si algo da resultados ¿para qué cambiarlo? Es obvio que en ciertos campos el entrenamiento funcional tiene efectos positivos garantizados, y en los demás todavía falta mucha investigación. Pueden intentarlo y ver los resultados, al fin de cuentas es lo que todo entrenador persigue.
